Los Manuales de Rodrigo Cuevas retoman su actividad. Manual de Romería fue aclamado por crítica y público – la gira “La Romería” tomó los mejores auditorios y festivales en España, hasta cruzar el charco para triunfar en Latinoamérica- y bien se lo merecía. El asturiano es un artista con discurso propio que, si hubiera alguna duda, reafirma de nuevo con Manual de Belleza (Sony, 2026), otro artefacto repleto de estupendas canciones que buscan en la mezcla de folk y electrónica, el sentido de humor y la crítica social los ejes para ir cimentando una carrera meteórica.
La portada del disco -una foto de Ricardo Villoría– es una gratificante crítica a los convencionalismos de la belleza, así como la “B” del interior del librero hace un guiño a esa grafía típica de la colonia Brummel, en cuyo anuncio en 1987 les decía a los españoles varones que se vestían por los pies que “en las distancias cortas es donde una colonia de hombre se la juega”. La caspa de PPVOX, no tiene tratamiento aquí.
En el mundo de Cuevas todo es juego además de manifiesto político, y así en la inicial “Un Mundo Feliz”, Massiel canta, con su voz ya quebrada, sobre las bondades de un lugar imaginario en donde los travestis se organizan, y la gente habla en asturiano, y siempre aparecen amigos a la hora del café y las bicicletas no tienen sillín. Seguro que es un mundo mejor que el actual, y los dos lo saben en este precioso homenaje a una artista que llevó el “La, la, lá” allende los mares.
Más colaboraciones en un disco lleno de amigos: el trap y el rap se unen en “BLZA” con la colaboración de otra grande, Mala Rodríguez, que rapea sobre empoderamiento queer. En el son de “Xardineru” la voz de la cubana Daymé Arocena da el contrapunto en una divertida narración sobre trucos de cultivo. Se tiene que regar con esmero, dicen. Zahara, Martí Perarnau IV y Eduardo Cabra aportan arreglos que recuerdan muchos a los Pet Shop Boys en “La playa”, mientras que Grande Amore y la asturiana Mapi Quintana otorgan nervio al electropunk de “Una Muerte Ideal”, inspirada en la formidable novela de Irene Solà Te di ojos y miraste las tinieblas.
Del postpunk al pasodoble. Efectivamente con Rodrigo Cuevas todo son contrastes, y “Sácame A Bailar” la canta junto a Ana Belén” convirtiéndose en una bella historia de amor a través de los años. La tecnomuñeira junto a Tarta Relena se hace realidad con “El Pañuelo”, y las coplas de Comares son reinterpretadas en “La Fiesta” junto a Carlos Fernández y PAN.SEN.FRON, con grandes arreglos de laúd, bandurria y violín.





















