The Sunday Truckers – Cervecería República (Ponteareas)

Hacía tiempo que no escuchaba rock americano, y esta noche se presentaba la ocasión.

El grupo que iba a ofrecerme este encuentro con viejas pasiones es uno de los nuevos protagonistas en la escena musical gallega y que desea abrirse hueco en la escena nacional: The Sunday Truckers.

Esta banda coruñesa formada en el 2001 por Chema (voz y guitarra), Antonio (guitarra), Pablo (bajo), Moncho (batería), Jaime (armónica) e Isa (coros), que en esta ocasión esta última no estaba sobre el escenario; es, como decíamos al principio, uno de los nombres más escuchados en este 2002, y lo quiere ser en el 2003 en toda España.

Los sonidos que transmiten esta joven banda son los de los años 60 y 70, con la presencia del rock americano. Recordemos que el rock que triunfaba en los 60 y 70 era el americano. Y es algo que choca con la edad de los componentes del grupo, pero es un estilo que desarrollan positivamente tanto en directo como en sus maquetas: Drive In (01) y Custom Shop (02).

Las referencias del grupo eran realmente buenas: me iba a encontrar con el vencedor del IV Certamen Nacional de Grupos Pop-Rock Villa de Humanes de Madrid. Festival de reciente celebración (septiembre de este año). Y eso no es moco de pavo, como se dice por algunos lares.

El concierto estaba programado para las 00:00, pero las pruebas de sonido hicieron que se alargase más de la cuenta, pero no importaba demasiado ya que así veríamos ensayar y calentar un poco al grupo. Ya en estas pruebas vislumbrábamos un poco por donde iban a ir los tiros. Acordes muy a lo Jimi Hendrix sonaban en estas pruebas.

Y así, entre prueba y prueba (los músicos) y cervecita y cervecita (el público), se llegó al comienzo del concierto. El concierto iba a ser una presentación de la nueva maqueta del grupo, Custom Shop. Los nuevos temas son una continuación más evolucionada de su primera maqueta. El sonido americano es una premisa en este nuevo trabajo, y es una constante en The Sunday Truckers.

Incluso hubo momentos para alguna que otra versión, como “Born To Be Wild” de Steppenwolf (la cual parecía ser interpretada por el grupo original, de lo fehaciente de su realización), o de algún tema de The Black Crowes (petición del público, a la cual el grupo respondió con este buen gesto).

Fue más de una hora y media de buen rock que se vio boicoteada por el horario de sueño de algún vecino. Pero a ninguno se nos quedó corto el recital.

Una de las gratas sorpresas del 2002.

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