The White Stripes – White blood cells (Sympathy for the record industry)

The White Stripes se han colado en todas las listas de lo mejor del año con este White Blood Cells, lo que no deja de ser paradójico si tenemos en cuenta que este es ya su tercer álbum, habiéndose movido siempre en unas coordenadas musicales muy similares. ¿No será que ahora a algunos periodistas y críticos musicales les ha dado por ensalzar el rock de guitarras sucias tomando como estandarte a los tan traídos Strokes?, no, no, cómo va a ser eso, ¿verdad?.

No queremos prejuzgar por esto el álbum en el que estamos, ni positiva ni negativamente, pero la verdad es que la escucha repetida de White blood cells no nos deja que digamos, un gran sabor de boca. Lo que tenemos es rock sucio, guitarrero y desgarrado, constantes guiños a la Velvet, a la PJ Harvey más rockera, a Led Zeppelin y sobre todo a los Stooges y a Iggy Pop.

Temas como Hotel Yorba buscan la inmediatez y la melodía country de forma demasiado evidente, mientras que en otros como Fell in love with a girl la maraña guitarrera acaba perdiéndose en el descontrol.

Cuando pretenden aplacar las guitarras y hacer concesiones a la melodía terminan en unos ambientes casi siniestros (The union forever) y hasta góticos (Aluminium), o bien en una sencilolez demasiado sencilla y previsible, como en Little room, o en un medio tiempo que no acaba de cuajar (The same boy you’ve always known). Hombre, salvamos temas como We’re going to be friends, tal vez porque nos recuerda bastante a lo mejor de Beachwood Sparks.

El ritmo y la intensidad del disco decrecen a medida que el minutaje avanza, y nosotros lo ponemos, y lo volvemos a poner, y otra vez más, pero… no nos convence.

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