Ha surgido la posibilidad y se han disparado ciertos rumores acerca de que Dire Straits pudieran reunirse nuevamente y actuar, exclusivamente, para la ceremonia del Salón de la Fama del Rock and Roll que se celebrará, en abril de 2018, en la ciudad de Cleveland. Todo parte, por supuesto, de que la propia banda británica han resultado nominados para ser incluidos en este selectísimo club. Otros aspirantes a entrar en el prestigioso y estelar museo estadounidense serán Bon Jovi, Nina Simone, The Cars y The Moody Blues.
El caso es que nunca se hizo oficial la disolución de los Straits desde su último concierto, el cual precisamente aconteció, en Zaragoza en 1992. De ese modo, el bajista John Illsley, el otro siempre permanente miembro original de la formación, ha entreabierto una pequeña puerta a la reagrupación debido a lo del Hall of Fame y ha declarado cosas como: «Tendríamos que pensar en eso de reunirnos y ver como lo hacemos. Mark Knopfler y yo todavía somos amigos muy cercanos y muy buenos. Le llamé pero creo que está en el estudio, así que aún no he tenido noticias suyas. Necesito tener una charla con él primero para ver cuales son sus sentimientos. No me importa el desafío pero tengo que espera a ver «.
Al teclista Alan Clark también le atrajo la perspectiva comentada y manifestó: “ Iría si hay una razón para ir: si Mark decide que quiere ir, poner algo en marcha juntos y actuar allí ”.
Dire Straits, la mítica banda liderada por el propio Knopfler, siempre nos regalaron brisas placenteras y oleajes de playa nocturna: uno se puede quedar degustando su música eternamente.
Quizás otros guitarristas tengan mejor técnica (aún siendo colosal la de Mark) pero ninguno consiguió nunca hacer maullar las seis cuerdas del mismo modo que la original y legendaria manera de este irrepetible artista de voz profunda y pausada, estandarte del mejor rock tranquilo y pupilo aventajado del profesor J.J. Cale.
Pero para re-descubrir cuando se consumó la más atemporal y elevada esencia de Mark Knopfler (el cual, por cierto, además editará nuevo trabajo en solitario para 2018) , retrocedamos mejor casi al principio, a la primavera de 1979.
Dire Straits, llamados “Sus Sultánicas Majestades” por algún titular de la época, facturaron dos imperiales discos primerizos: los más auténticos, los más puros, los más representativos y elementales del estilo de guitarra de Mark Knopfler.
De ese modo, poco antes de publicar el jugoso LP Communiqué, en el propio Estados Unidos ya observaban atentamente, a Mark en su gira americana con los Straits. Impactados por los primeros zarpazos del guitarrista escocés, artistas ilustres del planeta rock como Bob Dylan para su álbum Slow Train Coming o también Steely Dan para su tema “Time out of mind” del disco Gaucho reclutaron, con inmediatez, al master-rocker de Glasgow para colaborar en unas obras que este último ayudó a que fueran deslumbrantes, finalmente.
Sin embargo, el crecimiento de la popularidad del grupo trajo sus consecuencias ya que a partir de 1980, el batería Pick Whiters y el guitarrista rítmico David Knopfler (el hermano pequeño de Mark) abandonaron Dire Straits, entrando en juego los teclistas Roy Bittan (músico de Springsteen), el mismo Alan Clark o Guy Fletcher. La inevitable aunque fabulosa e indeleble evolución de la banda había comenzado pero ya es otra crónica relacionada, la cual llega hasta nuestros días, incluida la expectativa comentada, para 2018, de tocar en el Rock and Roll Hall of Fame.















