Xenia Rubinos – Una Rosa (ANTI)

Hay que tener mucho ojo con el material que tenemos entre manos. Inflamable es poco. Pongámonos en situación: Brooklyn es un hervidero de talento, eso es algo que todos lo sabemos. No sé que les darán de comer por allí, pero pegas una patada y te salen cientos de grupos y solistas. La lista es larga, variada y con raigambre. Una de las figuras más inquietas de esa escena local es la joven nacida en Connecticut, pero afincada en ese distrito hace casi diez años, Xenia Rubinos. De ascendencia cubana y portorriqueña, la artista americana debutó en el 2003 con Magic Trix en el que, de forma desenfadada, y con un punto de atolondramiento -llegaron a compararla como un cruce entre ¡BjörkCelia Cruz! -, ponía encima de la mesa sus buenas credenciales: pop de múltiples aristas, conocimientos de soul clásico, y un cierto apego por el riff musculoso y derivativo. Con el siguiente peldaño en su carrera, el soberbio Black Terry Cat (2016) ya se iba afianzando una apuesta por unos sonidos que se enredaban en torbellinos de postpop, o cómo quiera que se llame, en el que delimitar nuevos horizontes para los sonidos latinos urbanitas. Como una Juana Molina, aunque en su versión expresionista. En ese disco de terapia -un trabajo que le sirvió para superar una depresión- se cruzaban sonidos escarpados que tanto miraban a St. Vincent como al rock fibroso de Living Colour, de ESG al jazz más esquizoide. Un monstruo de mil cabezas.

Este regreso, como no podía ser de otro modo, es triunfal. Una apoteosis de sonidos que brillan con esplendor propio. En Una Rosa (ANTI, 2021) esta inquieta artista apuesta por unas letras que narran experiencias personales en que deja patente su preocupación por la colonización tanto territorial como del propio cuerpo. Un cancionero que se bifurca continuamente: bolero de desamor y autoafimación a ritmo de bass music (“Ay Hombre”), homenaje a sus ancestros en forma de canción de cuna (“Una Rosa”), requiebros que bien podrían estar firmados por Beyoncé (“Working All The Time”), espasmos garage que aluden a la lucha de clase (“Who Shot Ya?), o deslumbrantes odas al cuerpo como templo insobornable (“Don’t Put Me In Red”). Esta es la banda sonora de un futuro mucho mejor, estoy seguro.

Escucha Xenia Rubinos – Una Rosa

 

 

 

 

 

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