The Smashing Pumpkins anunciaban hace unos meses que estaban preparando un álbum que serviría como secuela natural (sic) de sus clásicos Mellon Collie And The Infinite Sadness (1995) y Machina/The Machines Of God (2000). Hace poco conocimos que se trataría de una ópera rock de treinta y tres canciones llamada ATUM que sería entregada en tres actos de 11 temas y terminaría editándose al completo en abril. Un disco escrito y producido por Billy Corgan durante los últimos cuatro años que según contó «Sentimos que esto completará el círculo que comenzamos y no pudimos terminar en ese momento. Estamos muy emocionados por ello”.
Seamos sinceros. No esperábamos gran cosa de este disco, pero al poder escuchar ATUM (act I) vemos que los peores presagios imaginables se quedan cortísimos. No vemos que se cierren círculos ni que estemos ante la continuación de nada; esta broma de mal gusto podría pasar como una colección de descartes del ya de por sí sonrojante CYR. Un disco en el que pudieron explorar su faceta más pop y electrónica y que hubiéramos entendido más como aventura en solitario del megalómano más megalómano de Illinois. CYR podríamos aceptarlo como uno de esos extraños tropiezos o como un reinicio tras ese quiero y no puedo que fue Shiny And Oh So Bright, Vol. 1 / LP: No Past. No Future. No Sun (2018). ¿Pero esto?
Estamos ante un ladrillo que no se parece en nada a lo que pretende dar continuidad. Temas como “Butterfly Suite” podrían ser caras B de su anterior obra, “The Good in Goodbye“ y «Steps in Time» son un leve reflejo de lo que en un día fueron, “Embracer” tiene una melodía resultona. El resto, para olvidar. Quizá buscaban un nuevo hito, lo que han conseguido es entregar el que adivinamos peor disco de su carrera, que comparte el honor de incluir en él su peor canción posible, la estúpida «Hooray!».
Seguimos ante esa vomitona incesante de canciones intrascendentes paridas como churros de la que no entendemos absolutamente nada. Como no entendemos su tono naif e inofensivo, ni unas letras de vergüenza ajena. ¿Cómo es posible tener a tu lado a James Iha y Jimmy Chamberlin y no saber sacarles partido? ¿No hay un productor que le pare los pies? ¿Hay alguien ahí que pueda parar esto?
Si estuviéramos en la ópera y este fuera el primer acto, saldríamos huyendo del teatro y pediríamos que nos devolvieran el dinero.
Escucha The Smashing Pumpkins – ATUM (act I)


















