La megalomanía de Billy Corgan con sus The Smashing Pumpkins es una de las señas de identidad que han marcado su trayectoria desde hace tres décadas. A pesar de ello, no podemos negarle su capacidad por querer ir siempre un paso más allá y no (solo) vivir de su glorioso pasado. Es un malabarista que lo mismo contenta (o asusta) a sus fans de toda la vida anunciando una continuación de Mellon Collie and The Infinite Sadness (1995) y Machina/The Machines Of God (2000) que contará con más de 30 nuevos cortes y que para suerte de sus incondicionales, vendrá acompañada de una gira especial con los icónicos discos como protagonistas, que a la vez, lanza un nuevo trabajo con nada menos que 20 temas.
Al bueno de Billy no le caben las medias tintas y por lo que parece el agridulce Shiny And Oh So Bright, Vol. 1 / LP: No Past. No Future. No Sun se le quedó corto en canciones e intenciones, con lo que ahora está de vuelta con el álbum más luminoso de su carrera. Un disco doble (el primero desde ese Mellon Collie and The Infinite Sadness), grabado en Chicago, producido por él mismo y en el que se hace acompañar de esta nueva encarnación de la banda, un 75% de la original ya saben, su viejo escudero James Iha a la guitarra, el batería Jimmy Chamberlain y el bajista Jeff Schroeder sustituyendo a la caída en desgracia D’Arcy Wretzky.
CYR es el disco pop de The Smashing Pumpkins. Como su líder afirmó hace algunas semanas: «Me cansé de hacer música que la gente me decía que no sonaba contemporánea». Dicho y hecho, las guitarras contundentes son sustituidas por un marcado tono naif, sintetizadores y elegantes arreglos electrónicos que toman el protagonismo en su hora y pico de minutaje. Quizá muchos old time fans se echen las manos a la cabeza, pero la probada habilidad del norteamericano con las canciones melódicas es algo que le ha venido acompañando desde sus inicios y aquí se ha dado el gustazo de hacer que la melodía brillara por encima del resto.
Que sea una obra alejada de los parámetros habituales del rock no quita para que sigamos encontrándonos con las guitarras tan personales de James Iha o con ese imaginario tan particular y propio de los de Chicago, tan cercano a lo mitológico y lo místico. CYR es un disco muy disfrutable lleno de momentos implacables como la oscura «Wyttch», singles a la altura como “The Colour Of Love” o con pegadizos pasajes tan infalibles como «Cyr», «Birch Grove», «Ramona»,»Adrennalynne», «The Hidden Sun», «Starrcraft» o «Wrath». Un paso adelante en su discografía que la completa y enriquece con nuevos desprejuiciados matices.
Escucha – The Smashing Pumpkins – CYR

















