Los viajes con Clutch suelen ser casi siempre fructíferos y venturosos, sobre todo por esa capacidad innata de dibujar un imaginario a base de acordes que transitan por casi todo lo que roza el universo del blues rock y del stoner. Ahí reside parte de su encanto y de su aplaudida dedicación por ponerlo todo patas arriba con una contundencia y una técnica, a estas alturas, irrefutables. Por eso, su paso por La Riviera solo dejó entrega en forma de un catálogo bien seleccionado y aún mejor ejecutado.
Otra certeza: a Neil Fallon es imposible atarlo. No es tanto cuestión de que se mueva con mayor o menor impacto, sino de que toda la energía que desprende se traduce en una dirección de la rotundidad que gastan los de Maryland con la ciencia de un metrónomo. Y es que es un puñetazo tras otro —algunos incluso sin descanso, como se encargó de advertir ese arranque enlazado de Psychic Warfare con “X-Ray Visions” y “Firebirds!”—, su recital cobra un sentido de coherencia dentro de la heterodoxia.

Da igual que suene “Slaughter Beach”, la intensidad de “Ghoul Wrangler” o “Subtle Hustle”: hay algo identitario, genuinamente clutchiano, en su manera de aproximarse en directo a cualquier subgénero que subyace en sus temas. Esa integridad sigue como uno de sus mayores puntos fuertes, algo que siempre se recuerda de sus visitas anteriores, y solo algunos detalles especialmente destacables —como la armónica de “D.C. Sound Attack!” o la casi inédita “Colorado Fuel and Iron”— terminan por reforzar esa impresión.
Mucha culpa de ello la tiene esa profundidad que protege, de alguna manera, a Fallon gracias al buen hacer de Tim Sult, Jean-Paul Gaster y Dan Maines, que mantienen una solidez constante y certifican que no necesitan soltarse demasiado el pelo para redondear su trabajo y el de una banda que permanece unida desde la noche de sus tiempos.

“(Notes from the Trial Of) La Curandera” y esa querida bizarrada espacial que es “Spacegrass” cerraron el bloque principal, pero nadie se iba a mover sin haber escuchado “Electric Worry”. Su tema franquicia cedió acertadamente el culmen de la noche a su versión de “Fortunate Son”, un recordatorio revisitado del signo de los tiempos en el que la fortuna de los de siempre sigue construyéndose sobre la miseria del resto.
Fotos Clutch: Álvaro de Benito


















