Ash – Moby Dick (Madrid)

La sala madrileña Moby Dick ha cumplido 12 años y durante el mes de marzo lo ha celebrado a lo grande. La sorpresa que más tardaron en desvelar fue la de la visita del grupo norirlandés Ash, que aprovecharon, de paso, a presentar algunas de las canciones del nuevo disco, Meltdown(04) , que se publicará en mayo.

Con el aforo completo, todos esperábamos ansiosos escuchar los nuevos temas de Tim Wheeler y compañía. Y desprevenidos nos pilló el comienzo con uno de sus himnos, “Girl from Mars”. Esta y otras de las canciones más conocidas, “Goldfinger”, “A life less ordinary”, “Shining light” y “Walking barefoot” vibraron y se engrandecieron con los saltos y la energía de Wheeler y ayudaron a asimilar los nuevos temas, que no pareció que terminaron de convencer.

Sin duda el nuevo disco sonó en directo más agresivo, con una batería más contundente y unas guitarras más duras que en ninguno de sus discos. A pesar de haber estado siempre en el lado más guitarrero del pop, o del lado más popero del rock, según se mire, Ash rozaron el pasado miércoles sonidos más heavies y melodías demasiado lineales que resultaban aburridas en muchos momentos . El claro ejemplo fue “Clones”, su actual single, que desconcertó a bastantes asistentes con los sonidos de batería más propios de los primeros Metallica que del nuevo lanzamiento de los irlandeses. “Evil eye” y “Vampire love” seguían una línea muy parecida, “Star-crossed” fue el momento más espacial, con el juego audiovisual de fondo, y “Renegade cavalcade” el tema más pegadizo, cuya batería recordará a muchos a cierto hit de cierta pareja de Detroit. Menos mal que después de casi hora y media de concierto, no se olvidaron de regalarnos unos de los grandes temas, “Burn baby burn”. Perfecto broche final.

Un directo realmente bueno a nivel musical, un sonido impecable, pero algo irregular en cuanto al repertorio. Se echaron de menos muchos de los temas que han hecho grandes a Ash, y el nuevo disco tendrá su oportunidad cuando se edite, pero el adelanto no parece demasiado alentador.

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