Enrique Bunbury está de nuevo en nuestro país, con motivo del nuevo tramo de su gira que le llevará a un buen número de festivales durante los próximos tres meses. Estará presentando las canciones de su último trabajo Expectativas, disco de oro en España y México, que ya trajo a nuestro país a finales del pasado año, tal y cómo te contamos en su correspondiente crónica.
Aprovechamos su visita para seleccionar las diez grandes canciones de Bunbury que, por un motivo u otro, han acabado cayendo en el olvido. A veces la canción se resiste a ser tocada en directo, otras pierde el sentido y tampoco puede haber espacio ilimitado en el setlist. No obstante, en los discos han quedado estas diez estupendas tonadas.
“Polen”
Contenida en Radical Sonora, disco debut de Bunbury en solitario, fue habitual de la gira presentación. Y de allí a la nada. Jamás se volvió a saber de esta oda estupefaciente que mezclaba guitarras y acústicas con un punto étnico. Una lástima, pues su atrevido estribillo combinaba versos distintos y se asemejaba a un efectivo conjuro.
“Contradictorio”
Con Pequeño Bunbury se reinventó. Esta canción cerraba el disco con sonido soul y largo desarrollo instrumental para un final épico. Bunbury nunca ha sonado ni tan negro ni tan góspel.
«Hoy no estoy para nadie»
Oscura, psicodélica y claustrofóbica. No es la canción más dramática de Bunbury pero sí de las más experimentales. Su cargamento de arreglos, detalles y capas la hizo imposible de llevar al directo de la gira de Flamingos, álbum al que pertenece.
“Carmen Jones”
El momento jazz de El viaje a ninguna parte, ambicioso disco doble. Bunbury utiliza tonos graves que encajan como un guante en una canción sobre ángeles redentores y coda glam.
“El rumbo de tus sueños”
El disco “El tiempo de las cerezas”, registrado a dúo con Nacho Vegas, nos presentó a un nuevo Bunbury atraído por el americana. Esta balada conocería pocos escenarios aunque era hermosa y estaba fenomenalmente construida con cierta austeridad y contención.
“Canción cruel”
Country western de autor que bien podrían haber cantado Johnny Cash o incluso Tom Petty. Crepuscular y polvorienta, «Canción cruel» tenía tanto de crítica social como de reflexión trascendental.
“Nunca se convence del todo a nadie de nada”
Canción de largo y divertido título que cerraba el magistral «Las consecuencias». Y, desde luego, era un cierre de altura. Complejo e inteligente ritmo de batería (seguidlo si sois capaces) para una canción de cielos encapotados y lluvia fina.
“El día de mi suerte”
Versión de Héctor Lavoe contenida en el disco de versiones Licenciado cantinas (que, por cierto, también era un disco conceptual, vuelve a escucharlo y verás). No es un tema propio pero el acercamiento por parte de Bunbury es tan tremendo que merece su lugar. Como todo aquel disco, en realidad.
“Todo”
La gran olvidada. Una de las mejores canciones jamás escritas por Bunbury y que jamás fue tocada en directo. Reflexiva y profunda.
“Lugares comunes, frases hechas”
Expectativas ha sido un nuevo pico creativo para el músico. Tanto que todas sus canciones podrían haber formado parte del repertorio de la gira. “Lugares comunes, frases hechas” con su aroma a Bowie europeo podría haber puesto en pie a cualquier audiencia.



















