Coldplay – Pachá (Madrid)

Cuando están a punto de editar su tercer disco, X&Y, estos cuatro británicos están en lo más alto de las listas, llenan con facilidad cualquier recinto grande y, sin duda alguna, con motivo de su gira promocional, llenaron el pasado lunes la sala madrileña con motivo de su gira promocional. Todo un lujo, teniendo en cuenta la buena acústica y la cercanía respecto a la banda.

No esconden sus cartas, juegan bazas seguras y, sin problemas, ganan la partida. Eso es lo que parece que han hecho en su próximo largo, aunque realmente nunca han vendido otra cosa. No llegaron para cambiar el pop ni probar con nuevas experimentaciones, pero han sabido acertar componiendo algunas de las melodías más deliciosas y pegadizas de la escena británica de los últimos años. Si además en directo ganan en intensidad, saben llevarse al público a su propio terreno y explotan al máximo sus influencias sin caer en una vulgar copia, el triunfo está justificado. Chris Martin lo sabe perfectamente y en esta ocasión, de nuevo, consiguieron emocionar.

Alternaron gran parte de los nuevos temas, entre ellos “Speed of sound” (el que será nuevo single) con canciones de sus anteriores álbumes. Las magníficas “Clocks” y “God put a smile upon your face”, la que les dio a conocer, “Yellow”, engrandecida por el juego de luces y los movimientos de Martin. A veces, daba incluso la impresión de que se emocionaba él más que el respetable, sentado al piano o cantando con el público “In my place” y eso toca a muchos y muchas la fibra sensible. Cosas como éstas son las que les hacen grandes, de momento. Habrá que ver la aceptación de este nuevo largo, aparentemente inferior a los anteriores, pero el cuarteto tiene un puesto fijo en el podium del pop llorón (y no lo digo en sentido despectivo) y tienen suficientes razones para seguir gustando en directo.

Tras casi hora y media, un bis y hasta el cumpleaños feliz para el bajista, Guy Berryman, salimos todos con esa sensación de felicidad que te hace sentir este tipo de conciertos. No es efusividad, porque sabes a qué estás apostando pero, como a veces digo, te deja la sonrisa en la cara durante unas cuantas horas.

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