Tras cinco años de espera, por fin podemos darle la bienvenida a Creature of Habit (Mom + Pop Music), el esperadísimo disco de Courtney Barnett, que nos trae diez brillantes canciones fieles a su personal mezcla de spoken word, melodías pop, guitarras brillantes, toques grunge y el indie más refrescante. Un trabajo coherente con su estilo, que transmite la sensación de estar sin rumbo y la búsqueda constante de una dirección, y que refleja sus crisis existenciales con ese lenguaje tan cercano y personal.
La mudanza de su Melbourne natal a Los Angeles, así como el cierre de su sello discográfico, Milk! Records (fundado junto a su ex, la también cantautora Jen Cloher en 2012), han contribuido a construir el trabajo de una artista que emprende un viaje sin rumbo, acompañada de sus pensamientos en desorden. Y es queBarnett compuso gran parte del álbum desde un apartamento en Joshua Tree, mientras se planteaba si quería seguir haciendo música.
El disco abre con “Stay in Your Lane”, el cual engancha desde la primera escucha. Para transmitir su desconcierto vital, cuenta con la colaboración a la batería de Stella Mozgawa (Warpaint), cuyo golpe insistente refleja la incertidumbre de Barnett al sentirse estancada y su deseo de volar y salir de su zona de confort (“Rip this thing out of my head (please be patient) / Clip my wings, I do my best (please be patient)”). Aunque el álbum presenta en apariencia un aire relajado y hasta divertido, las inquietudes habituales de la australiana persisten. En “Site Unseen”, asume la responsabilidad de su tendencia a pensar demasiado. En este tema colabora Waxahatchee (Katie Crutchfield), cuya voz ayudó a cerrar la cuarta y definitiva versión tras varios intentos previos.
Creature Of Habit cuenta con colaboraciones destacadas que parecen haber reavivado su talento, y donde se mantiene innegable la influencia de Kurt Vile en la base rítmica de canciones más pop como “Sugar Plum”, con quien ya colaboró en 2017 en el álbum Lotta Sea Lice. La parálisis y la indecisión asoman en “Mostly Patient” (“I see you waiting for things to change…”) o “Wonder”, una balada pop melódica en la que intenta liberarse de sus propios pensamientos y reflexiona sobre cómo ese estancamiento afecta tanto a su vida personal como a su carrera (“Stick ‘em back together in a desperate / Attempt at moving ahead”).
Con humor sutil y franqueza emocional, en “One Thing at a Time” suplica por una transformación vital (“Don’t get why it’s so hard to find / Some peace and quiet swimming in my mind”), acompañada del inconfundible bajo de Flea, que impulsa el desarrollo instrumental y marca el solo virtuoso de Courtney. Le sigue “Mantis”, corte perfecto y central del disco sobre el que orbitan muchas de sus ideas. La imagen de esa mantis que encontró en el marco de su puerta funciona como artífice y metáfora del cambio y desbloqueo creativo, dando lugar a una de las canciones más inspiradoras de su carrera (“Ooh, praying mantis on my door / Looking for meaning or just any sign at all”).
Con el ritmo electrónico de “Same”, envuelto en sintetizadores de aire new wave, se permite experimentar para recordarnos que los humanos somos criaturas de hábitos (“I am a flea, I’m an amoeba”), pero también capaces de lanzarnos al vacío en busca de cambio y paz mental (“Trying to find the little piece of my mind”).
Su seguridad y empoderamiento se reflejan en la pegadiza “Great Advice”, donde parece responder a sus críticos y a la presión externa (“Appreciate your great advice / But I don’t wanna do my hair all nice / I like it this way…”). La atmósfera de inseguridad y búsqueda de sentido se disipa en la canción de cierre, “Another Beautiful Day”, donde comienzan a despejarse los nubarrones. Incluso se escuchan pájaros de fondo en una delicada melodía en la que se convence de que éste es su momento (“Reborn, every morning…”).
Como una amiga que te confiesa sus inquietudes en un bar, Courtney Barnett se abre y lo acompaña de brillantes melodías y guitarrazos de fondo. Regresa para demostrar que sigue siendo una de las grandes compositoras del momento fiel a una fórmula que ha sabido madurar: canciones de rock-pop frescas y una lírica cargada de ironía y humor, con la que logra conectar con un público fiel y cada vez más numeroso.





















