Eels – Sala Bikini (Barcelona)

La noche prometía, mi local preferido para ver actuaciones, Eels apareciendo de un momento a otro…

Por fín apareció la banda -parsimoniosa y acechante -, con un aspecto de lo mas freak. Cualquiera creería que se habían fugado de algún psiquiátrico.

En su último trabajo, “Souljacker”, el quinto desde que comenzara su trayectoria musical hace cinco años, Mr. E se ha rodeado de muy buenos músicos, como el sorprendente John Parish, guitarrista habitual de P.J.Harvey, que regaló punteos magníficos al público barcelonés (como en su improvisación en “Not ready yet”, dejando atónito a todos los presentes. Incluso el mismo señor E le felicitó).

Los acompañantes de E estuvieron a la altura del misterio y desconcierto que rodea al genial barbudo: Koool G Murder, que además del sintetizador, tocó el bajo y la guitarra, Parish y Butch, el batería. Precisamente, éste último proporcionó la anécdota de la noche. Mr. E le permitió debutar como solista cantando una canción, “Sad clown”, en tono jocoso aunque, por mucha broma que fuera, sorprendió por su voz.

Tras cinco discos que convierte a Eels en una de las bandas mas prolíficas –prácticamente van a álbum por año- , el grupo está consiguiendo el reconocimiento que se merece y lo demostró con creces en su actuación en Barcelona.

La mayoría de canciones pertenecían a “Souljacker”, el último trabajo. Maravillas como “Dog faced boy”, “That’s not really funny” o “Souljacker part 1” sonaron junto a clásicos de su discografía anterior, como la oscura pero genial “Cancer for the cure” o “Your lucky day in hell”.

Mr. E, que estaba a cargo del Wurlitzer y de la guitarra, dio muestras constantes de su irónico humor. Lo único que no le perdono a este inspirado y brillante ‘homeless’ -de veras que parecia un ‘sin techo’- es que, tras media hora de hacer lo que parecía el bis final, volviese a aparecer mas tarde, cuando solo quedaron unos cuantos privilegiados en la sala, (yo no era uno de ellos) para regalarles tres canciones mas, entre ellas “Novocaine for the soul” y, encima, en versión acústica. Eso duele.

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