Fantastic Negrito – Please Don’t Be Dead (Cooking Vinyl/Popstock!)

Xavier Amin Dphrepaulezz –aka Fantastic Negrito– es uno de esos artistas que, para bien o para mal, viene precedido por cierta fama de tipo complicado y algo conflictivo, debido en parte a un pasado difícil. Al encumbramiento contribuye además el hecho de haber ganado un grammy al mejor álbum de blues contemporáneo gracias a su anterior entrega, “The Last Days Of Oakland” (Believe Direct Limited, 16), lo que parece que no parece haber alterado demasiadas perspectivas ni intenciones en la carrera que el norteamericano viene desarrollando.

La cuestión es si su música raya al nivel de esas expectativas previas o, dicho de otro modo, si el autor destaca real y poderosamente desde un punto de vista artístico. Ante tal tesitura, parece razonable afirmar que Negrito seguramente no es para tanto, pero también resulta innegable que alberga cierta aura diferente, descarada e inherente a su persona, y que también sabe cómo trasladarla a todas y cada una de sus canciones. El vocalista maneja y mezcla sonidos negroides con una soltura bastante atractiva, ya sea tirando de soul, rhythm and blues, funky o sencillamente rock ‘n’ roll de teclados añejos. Es lo que hace a lo largo y ancho de su tercer y esperado disco de estudio, “Please Don’t Be Dead” (Cooking Vinyl, 18), que resulta algo irregular a lo largo de sus once temas y cuarenta minutos, pero que también deja momentos interesantes. Unos logros concretados en la inicial “Plastic Hamburgers”, el (acertado) ramalazo de pop melódico de “Dark Windows” o ese claro homenaje a The Animals que es “A Cold November Street”. Pero sobre todo sucede con las joyas de la referencia, concretadas en el single “A Boy Named Andrew” y la sexy “The Duffler”, en donde la sombra de Prince planea sobre toda la canción (algo que también sucede con la final “Bullshit Anthem”).

Fatastic Negrito no tiene miedo de retorcer influencias y dar así una vuelta de tuerca adicional a su propia música, y en el manejo de dicha valentía radica una de las principales bazas del creador. Todo envuelto, en esta ocasión, con un mensaje más agresivo y crítico provocado por la situación política y social de su país. Y es que, refriéndose al californiano y por varias razones, el tema de la actitud resulta indispensable y debe aparecer en primer plano para entender los motivadores de la obra.

 

 

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