Algunas veces, contra toda previsión, lo que en principio era solo un proyecto paralelo, un divertimento, se acaba convirtiendo en ocupación principal. Algo así les ha ocurrido a Young Gun Silver Fox, el dúo que el americano Shawn Lee y el británico Andy Platts, ambos reputadísimos productores, compositores y multiinstrumentistas en el ámbito del r’n’b, formaron para dar rienda suelta a su amor por el soft rock y la disco-music de los 1970s, ha acabado teniendo un éxito inesperado que en gran medida les ha obligado a apartar un poco otros proyectos.
Aún así, Shawn todavía se las arregla para lanzar discos en solitario, como el curioso Lost (2025), pero lo de Andy Platts es diferente: en teoría su banda “de verdad” es Mamas Gun. Pero tras el aclamado Cure The Jones (2022), un disco que les puso en el podio del soul a nivel mundial y pedía continuidad, lo cierto es que la cada vez más fuerte demanda de conciertos y música de YGSF se impuso. Ha habido que esperar nada menos que cuatro años para poder escuchar nueva música de Andy y su banda.
Pero ha merecido la pena. Además, la banda ha aprovechado para hacer las cosas mejor que nunca, de una forma especialmente orgánica, grabando en un 16 pistas en los estudios All Things Analogue de Leeds con el ingeniero Neil Innes a los mandos. Y lo han hecho a la antigua: con los cinco miembros de la banda (además de Platts, Terry Lewis, Dave OIiver, Chris Booth y Cameron Dawson) tocando al unísono en la misma sala.
Toda una autoafirmación, una reivindicación de sinergia y capacidad musical, que se ve recompensada en un sonido que respira más libre que en anteriores trabajos. De hecho, DIG! viene a culminar el camino que inició la banda con Golden Days (2018) y el mencionado Cure The Jones. Una especie de trilogía que les sitúa en el epicentro del soul “hecho a la antigua” que tanto reivindican ahora gente como Jalen Ngonda, Thee Sacred Souls o Pale Jay.
Y “DIG!” es también el título de la canción que abre el álbum, todo un bombazo con tintes jazz que cuenta nada menos que con la colaboración del legendario Brian Jackson, reputado músico que junto a Gil Scott-Heron fabricó obras maestras como Pieces Of A Man o Winter In America y que conoce a Platts desde que éste se buscaba la vida en Nueva York como autor de canciones para otros. La aportación de Jackson resulta en una brillante apología de la importancia de profundizar en las cosas que nos motivan. Todo un canto al empoderamiento humano que suena pletórico y abre la puerta a una colección que no baja ni por un segundo ese listón.
Resulta increíble, de hecho, que cinco músicos sean capaces de alcanzar tanta brillantez sin overdubs tocando en directo en el estudio, pero es que esta gente es tan top que merecían darse y darnos ese gusto. La siguiente canción, “Food for the flames”, single de presentación del álbum, es de nuevo un enfervorizado canto soul a la capacidad humana de sobrevivir a la adversidad, de usar la madurez para mantener en pie las cosas, en este caso las relaciones de pareja. Un ámbito romántico que le sienta muy bien a esta reivindicación del soul de Philadelphia que predomina especialmente en los surcos del disco, junto a otros elementos.
A base de esto, la secuencia es imbatible: “Living on mercy” empieza lenta y atmosférica, pero va ganando un pulso que la acerca al Marvin Gaye de Let’s Get It On (ese es el nivel, sí y lo repiten en la no menos impresionante “Phantom love”), igual que “Wings” se introduce en cruces de caminos que pivotan entre el jazz y el blues, con un humo de nightclub sobrevolando que volvemos a respirar en la muy funky “The proof”, pero que contrasta con la sofisticación de “Rooftops”, la elegancia soul de “First time (in a long time)” o la pegada pop que aportan “Hardest yards” o la final, “Joy”.
Once canciones que certifican que este es, sin duda, el disco definitivo de Mamas Gun. El álbum que esta banda estaba destinada a hacer y que casi 20 años tras su formación ha conseguido llevar a efecto con total acierto. Un trabajo brillante, en el que cada canción es un mini-clásico por sí misma, pero que es en el conjunto cuando alcanza toda su grandeza, como debe ser, aupando definitivamente a Mamas Gun a un podio del que ya nadie les podrá bajar. Terminantemente prohibido dejar esto pasar.
















