Spiritualized (La Riviera) Madrid 03/11/18

La primera vez que vi a Spiritualized en directo fue en el año 2003 en la incómoda pero añorada Divino Aqualung madrileña. En aquella ocasión nos visitaban para presentar Amazing Grace, quizá el disco más duro y directo de su trayectoria. Aún recuerdo la enorme impresión que me causó ver a Jason Pierce, alma mater del proyecto provocando aquellas perfectas tormentas eléctricas y transmitiendo una imagen de fragilidad, sentado, casi inmóvil durante buena parte del concierto, imposible de olvidar. Ese liderazgo silencioso me cautivó hasta hoy.

Desde entonces, en cada gira que han hecho he acudido fielmente a la cita con Mr. Pierce y los suyos y nunca he vuelto decepcionado. Igual que sucede con sus álbumes, donde parece que lleve haciendo la misma canción 25 años, sus conciertos no muestran especiales innovaciones con el paso de los años. El secreto reside en que esa canción y ese concierto que repite cíclicamente son sublimes, habiendo refinado tanto la fórmula que ya es un género en sí mismo.

El último capítulo de esta pescadilla que se muerde la cola tuvo lugar el pasado sábado en Madrid en una sala La Riviera tristemente lejos del lleno. Venían a presentar And Nothing Hurt, atinado y celebrado retorno discográfico de Spiritualized tras seis años de hiato compositivo. Pierce, que sabe lo que se trae entre manos, centró el concierto en dicho álbum, ejecutándolo en su totalidad y respetando el orden de los temas. Por suerte la actuación no se quedó solo en eso e incluyó un repaso a buena parte de las cumbres de si discografía. Acostumbrados como estamos a verlos en festivales con el tiempo muy limitado, supieron a gloria las más de dos horas de paseo espacial.

En la primera parte, brillaron con especial intensidad la inevitable “Shine a light”, el éxtasis positivista de “Soul on fire” y la delicada “Broken Heart”. Por ponerle un pero, es una pena que a las primeras de cambio quemasen un hit del calibre de “Come together”, cuando ni banda ni público estábamos aún metidos en harina plenamente. Tras este primer bloque de calentamiento comenzaron a desgranar And Nothing Hurt y durante una hora y nueve canciones pareció que la sala entera levitaba conteniendo la respiración.

Lejos de la pomposidad de su actuación en el último Primavera Sound, donde compareció acompañado por esa orquesta y coro que tan bien le sentarían a estas canciones, en este tramo de su gira europea a su banda de cinco miembros solo añade tres coristas para evitar sobriedad absoluta y aún así salieron victoriosos del envite, dotando de un espíritu más orgánico a las canciones, sustituyendo instrumentaciones ciertamente complejas por entrega y energía en los mástiles. Combinando delicados momentos plenos de gracilidad con descargas instrumentales atronadoras –“On the sunshine” sonó arrasadora- se lucieron especialmente en “I´m your man”, “The morning after” y la intensísima “The Prize”. Como generosa propina, un bis con “So long you pretty thing”, “Out of sight” y una versión muy eléctrica de “Oh Happy Day” que dejó al respetable con la sonrisa en los labios esperando la próxima visita de nuestro astronauta favorito.

Fotos: Oscar Carreño

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