The Horrors no han dejado de sorprendernos en la década que llevan en activo. Desde el hype que supuso su debut en el que jugueteaban con el garaje más oscuro, a su reconversión en el excelente Primary Colours (2009) de la mano del productor Geoff Barrow (Portishead), los de Faris Badwan han demostrado una inquietud constante por evolucionar y buscar nuevos sonidos. Por derecho propio ya se han convertido en una de las formaciones capitales de su generación, siendo poseedores de un estilo propio que si bien, muta en cada entrega, mantiene unas trazas más que reconocibles. En estos 10 años han sido capaces de recordarnos a The Sonics y Screaming Lord Stuch, para remitir en siguientes entregas remitirnos al shoegaze de My Bloody Valentine o el krautrock de Tangerine Dream.
Para su quinta referencia, V, la banda británica vuelve a mirar atrás para saltar hacia delante y mantiene el poso oscuro de su discurso, decorándolo con bases ochenteras y más sintetizador del que acostumbraban. Si en Luminous bebían del indie noventero, aquí la psicodelia, el tecno y los parajes cavernosos dan brío a sus 10 cortes.
The Horrors siguen sonando a ellos mismos, pero en 2017 lo hacen con mayor contundencia y convicción. Ya nos pusieron sobre aviso tanto con el groove siniestro en la línea de los últimos Depeche Mode de la genial “Machine”, como con el tecnopop bailable a lo New Order de “Something To Remember Me By”. Dos caras de una misma moneda en las que anticipaban lo que se cocía dentro de su nueva referencia.
Desde la oscura y machacona “Hologram” que lo abre, a la deliciosa psicodelia de “Press Enter To Exit”, la densidad de “Ghost”, el electropop de “Point Of No Reply”, la oscura melodía a lo Suede de “Gathering” o las programaciones de “World Below”; un conjunto de canciones que conforman el quizá trabajo más compacto de su carrera. Bravo.


















