Tras largo tiempo de preocupante intrascencendia, U2 regresaban el pasado miércoles de ceniza con el EP Days Of Ash, seis nuevas canciones que como dijimos: «contienen algo que les faltaba los últimos 20 años: la convicción de que lo que están haciendo importa más allá de ellos mismos».
Los irlandeses se bajaban de esa irritante atalaya y daban un giro a su postura política elitista ofreciendo algo algo más cercano a la calle, una protesta popular en toda regla. Canciones como «American Obituary», inspirada en el asesinato de Renée Nicole Good a manos de agentes del ICE en Minneapolis, marcaban el camino y recuperaban la urgencia perdida.
Una interesante forma de reorientar su habitual megalomanía hacia lo mundano, que ahora crece en Easter Lily, seis nuevos temas que en lugar de afrontar los problemas del mundo actual, miran hacia el interior. Unas canciones de poso reflexivo sobre la amistad, la fe, el arte, el sentido de la vida y la posibilidad de renacer, en las que suenan honestos y recurren a los tics más reconocibles del sonido que les encumbró en tiempos de The Unforgetable Fire (1984) y The Joshua Tree (1987), aunque no se quedan ahí.
Un regreso a los inicios
Easter Lily trae de vuelta a los U2 más clásicos, con The Edge comandando unas composiciones que desde la frágil «Song for Hal» con su voz (sí, es él), abre el lote entre guitarras dolientes para rendir homenaje a su amigo y colaborador Hal Willner muerto en pandemia. Un requiem que da paso a una «In a Life» que celebra la amistad; que nos trae una «Scars» que parte de unos márgenes sonoros similares a los de «Exit» pero pronto explota hacia territorios más melódicos para recordarnos que debemos aceptar las cicatrices porque al fin y al cabo son las que nos definen: «No cubras tus cicatrices… son tus cicatrices».
La parte final no decae como sí hacía Days Of Ash y desde una óptica muy pascuera (el EP llegó en Viernes Santo y estos tres temas tienen títulos con claras referencias religiosas) nos embruja desde «Resurrection song», construida sobre unos reconocibles punteos y una base rítmica que se acerca al afrobeat mientras Bono se ríe de sí mismo: «Si sueno ridículo, es que aún no he terminado»; «Easter Parade» es una creciente pieza con una base muy Beatles y unos coros que nos llevan a los tiempos dorados de la formación dublinesa. El cierre con «COEXIST (I Will Bless The Lord At All Times?)» mete un interesante volantazo que apoyándose en Brian Eno nos recuerdan a Bon Iver entre ambientes fantasmales, pasajes recitados y voces tratadas con las que construir una bonita nana para padres de niños atrapados por la guerra.


















