Parecía muy complicado que U2 fueran capaces de ir un paso más allá de lo que fueron en esa obra maestra llamada Achtung Baby (1991), pero un 5 de julio de 1993 llegó Zooropa.
Había pasado año y medio desde que entregaran el álbum con el que lo cambiaron todo e impulsados por la arrolladora energía que desprendió su gira Zoo TV, se animaron en seguir explorando. La idea de Zooropa surgió durante esos conciertos y en principio estuvo planteado como un EP («Tenemos un poco de tiempo libre. Tenemos algunas ideas dando vueltas del último disco, hagamos un EP, tal vez cuatro nuevas canciones para darle un poco de sabor a la próxima fase de la gira. Será fantástico. Será genial» afirmaba The Edge por entonces), aunque en vista de los resultados que estaban consiguiendo y por la insistencia de Bono, decidieron ampliarlo a un disco completo. Entre marzo y mayo de ese mismo año visitaron varios estudios de Dublín para plasmar esas ideas acompañados por la dupla Brian Eno / Flood, quienes ayudaron a que su sonido siguiera expandiéndose.
Como decía su guitarrista, algunas ideas se rescataron de las sesiones de su antecesor, otras llegaron por la explosión de creatividad que rodeaba a U2 por entonces. La canción «Zooropa» se creó a partir de dos piezas musicales separadas. Una de ellas fue descubierta por la banda mientras revisaba las grabaciones de las pruebas de sonido de la gira. La melodía y verso de «Stay (Faraway, So Close!)» y una pista instrumental que se convirtió en «Numb» provenían originalmente de las sesiones de Achtung Baby. Por su parte, «Babyface», «Dirty Day», «Lemon» y «The Wanderer» fueron escritas desde cero.
Es importante hablar de «The Wanderer», en la que el grupo retomaba lo ya aplicado en Rattle & Hum (1988) invitando a una leyenda de la música norteamericana a cantar con ellos. La pieza fue originalmente grabada por Bono, pero una visita de Johnny Cash a Dublín hizo posible su participación. Poca gente lo entendió por entonces, el legendario vocalista estaba en horas bajas. Sin embargo, al año siguiente lanzaría American Recordings y comenzaría un renacimiento de su carrera y una reevaluación de su catálogo que duraría hasta su muerte en 2003.
El primer single llegó por sorpresa en junio de 1993. «Numb» desconcertó, era lo más marciano que habían hecho hasta la fecha. El impacto fue doble porque nadie lo esperaba y porque vino acompañado con el anuncio de un nuevo disco. Fue todo un acierto elegirlo como primer adelanto, ya que demostraron que los chavales que habían sorprendido con el post-punk enérgico de sus comienzos y el rock mesiánico post The Unforgetable Fire (1985) continuaban con un camino iniciado en su disco de ruptura y desafiaban el grunge de la época con ritmos bailables, un mantra recitado, percusiones, guitarras saturadas, un tono hipnótico y una historia sobre un personaje incapaz de conectarse emocionalmente con el mundo que lo rodea.
Era la tercera vez en la carrera de U2 en la que The Edge cantaba una canción. Había ocurrido en «Seconds» de War y en «Van Diemen’s Land» de Rattle & Hum. La inspiración detrás de “Numb” provino de una conversación entre Bono y The Edge sobre la naturaleza de la música rock a principios de la década de 1990. Bono se sentía frustrado con la naturaleza superficial y narcisista de muchas estrellas de rock en ese momento, y sintió que había mucho piloto automático. Quería hacer algo diferente con el sonido y las letras de la banda y vaya si lo hicieron.
Otro de los sencillos del álbum fue «Lemon», otra vuelta de tuerca con un ritmo contagioso y el falsete de Bono. Fue inspirado en un viejo video en Super 8 que el vocalista encontró de su madre fallecida bailando con un vestido amarillo. En su videoclip aparece caracterizado como Mr. MacPhisto alter ego utilizado en la gira que no era más que una versión corrupta del personaje de The Fly convertida en diablo. Personaje que años después también sería invitado al clip de «Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me» extraído de la banda sonora de la película Batman Forever.
El disco tenía mucho más que ofrecer, como la expansiva «Zooropa», el sonido de rock industrial de la pegadiza «Daddy’s Gonna Pay for your Crashed Car», el tono soul de «Babyface», el sarcasmo de «Some days are better than others», la estremecedora y retorcida «Dirty Day» (que muchos vemos como una versión evolucionada de hitos pasados como «Exit»), una “The First Time” tan hermosa como desoladora, o la inmaculada «Stay (Faraway, So Close!)» y sus coros a cámara lenta, para muchos de nosotros la balada con mayúsculas de U2, por encima de «One» o «With Our Without You».
Desaparecían los mensajes políticos de éxitos como «Sunday Bloody Sunday» y «Pride (In the Name of Love)». En su lugar, había canciones sobre la obsesión por las fama («Babyface»), la publicidad («Zooropa») y la adicción («Daddy’s Gonna Pay for Your Crashed Car»). Más allá del histrionismo de Bono, las guitarras cristalinas y los riffs retardados de The Edge o la poderosa sección rítmica que formaban Adam Clayton y Larry Mullen Jr, el álbum parecía el trabajo de una banda completamente diferente.
Achtung Baby había sido una completa revolución, pero sus canciones seguían siendo innegablemente U2 en su esencia. Zooropa fue un salto sin red que comercialmente no funcionó todo lo bien que hubieran deseado, que parece ninguneado por la banda y que nunca se repetirá; pero que ha quedado en su catálogo como una obra atemporal en la afianzaron su estatus como una de las formaciones más influyentes del planeta por entonces. Eso no hay quien se lo quite.
Escucha ‘Zooropa’ de U2


















