Los adelantos que nos había ofrecido Burrito Panza de su nuevo trabajo, Autosabotaje (20), hacían presagiar que podíamos encontrarnos ante su mejor disco hasta la fecha. Y así ha sido finalmente.
La contundencia inteligente y nerviosa, licuada por un sonido oblicuo, que presentaban “Sociedades ficticias”, “Dolor con sentido del humor” y la épica e inmensa “Cien años”, les emparentaba con los mejores Mercromina, los más esquivos, –no hay que olvidar que la base rítmica de José Manuel Mora y Carlos Cuevas al bajo y batería respectivamente viene de ahí, y, si nos remontamos más en el tiempo, de los míticos Surfin’ Bichos–. La riqueza cromática a los teclados de Rafa Caballero (espectacular en “El mejor coche del garaje”) y la prosa tan personal de Carlos Flan, defendiendo las guitarras más ariscas hasta ahora en este proyecto, completan una jugada ganadora.
Lejos quedan discos de perfil más bajo -o modesto, si se prefiere- como lo fueron Solo y mal acompañado (11) o Una familia desestructurada (14), abandonado ya en parte por las virtudes de su anterior obra, Un nuevo frente frío (18). Paco Loco a los mandos logra aportar músculo y presencia al combo albaceteño, sonando más convincente que nunca, bien cuando tiene que asomar más amenazante (desatadísimos en “Valeria dice”) como cuando saca a pasear su particular faceta más acústica y desnuda (“El insgine insomne”) o al construir ese pequeño himno underground que es “Perdido al infinito”.
Ojalá dentro de poco consigamos disfrutar de estas canciones en directo, ya que su concepción pide a gritos ser defendidas desde un escenario. Gran paso adelante.
Escucha Burrito Panza – Autosabotaje

















