¿Qué contar de alguien sobre el que se ha dicho absolutamente todo? Gran dilema, sobre todo teniendo en cuenta el sujeto en cuestión: Prince Rogers Nelson fue y sigue siendo uno de los personajes más legendarios y admirados de la historia del pop y eso, evidentemente, ha dado lugar a todo tipo de literatura al respecto, sobre todo a partir de su desgraciado fallecimiento el 21 de abril de 2016, fecha de la que hace nada se cumplía un décimo aniversario que, por supuesto, ha vuelto a traerle a la palestra con anuncio de disco nuevo (Timeless, que se publicará en agosto), o claro, nuevos análisis literarios del personaje, su obra y dimensión.
Entre todo eso, ha habido dos cosas interesantes: Dickens y Prince (Anagrama), libro con el que el gran novelista británico Nick Hornby analiza los paralelismos entre el genio de ambos personajes; y también el volumen que nos ocupa: Prince. El Alquimista Púrpura (Sílex Ediciones), un libro escrito por la periodista cultural barcelonesa -y “fam” confesa y reputada del genio de Minneapolis- Montse Frisach, que es de todo menos una biografía al uso.
Y es que, seguramente, Montse es plenamente consciente de lo que decíamos al principio: de Prince se ha dicho absolutamente todo, o casi todo. De hecho, podríamos aventurarnos perfectamente a pensar que ella ha leído la práctica totalidad de literatura al respecto existente en el mundo. Se nota, de hecho, en la profunda documentación que ha fundamentado este libro y también en su enfoque, que busca ofrecer una perspectiva especialmente poliédrica de uno de los artistas más complejos que ha habido en la historia de la música.
Así que, evidentemente, el confeccionar una sucesión de hechos biográficos y críticas de canciones y discos no era una opción. Sobre todo en la primera etapa de la carrera de Prince, su obra es tan mítica que ha sido analizada hasta la saciedad, así como una “biografía oficial” que también ha sido repetida ad nauseam. Pero, a pesar de ello, la pregunta obvia sigue subsistiendo: ¿Realmente conocemos a Prince?
Eso es lo que sin duda se preguntó Frisach cuando, hace bastantes años, asumió la agotadora empresa que tuvo que ser escribir este libro tan detallista y bien fundamentado. Un libro que, en definitiva, muestra a Prince como lo que fue: muchos Princes. Y ninguno, en realidad. Porque, lo que al final subyace es la persona. Un ser no exento de contradicciones, asediado por su genialidad e inagotable apetito creativo que luchaba con uñas y dientes por mantenerse cuerdo ante toda esa música que brotaba de forma constante de su cabeza.
Algo muy bueno que hace la autora es situar todo eso en un plano geográfico muy concreto: la ciudad de Minneapolis. Un lugar que Prince siempre veneró, que consideró su hogar y al cual hizo mucho bien. No hay más que ver las pancartas de las manifestaciones anti-Trump tras los asesinatos del ICE: “In Minneapolis we have no king. Only a Prince”. En esa ciudad dio sus primeros pasos y ayudó a fundar una escena que la puso en el mapa del pop. Pero no sólo eso: pese a la fama rehusó vivir en otras ciudades más chic y sin embargo situó allí su residencia-estudio Paisley Park, por no mencionar las numerosas obras sociales y de caridad en que invirtió su fortuna y que tuvieron una grandísima presencia en esa ciudad.
Pero, una vez situado geográficamente, lo que hace más importante este libro es el desmembramiento del ídolo en muchas pequeñas piezas, que ella divide en extensos capítulos, que cuando volvemos a juntarlas ofrecen una visión totalmente diferente del artista con respecto a la que teníamos antes de empezar su lectura. Escarba en sus orígenes, en su raza, en su educación y difícil situación familiar. Profundizamos en la raíz y florecimiento de su genio, pero lejos de ahondar en ello como haría una biografía al uso, la autora va desplegando su tesis con apoyo en todas las etapas de la carrera de Prince, sin seguir, ni mucho menos, un hilo cronológico.
Eso es bueno, porque siempre plantea al personaje como un todo. Ni como el Prince de los ochenta ultra-famoso, ni como el hombre que se reveló contra la industria discográfica usando un símbolo en lugar de su nombre, ni como el artista ya maduro que seguía empeñado en mantener su carrera viva sorteando profundos dolores y adicciones.
A través de esa nada habitual perspectiva, Frisach ahonda, con profundidad, pero también con una muy bien llevada cercanía de “fam” (los fans verdaderos de Prince se hacen llamar así porque se consideran familia) que hace de esta una lectura especialmente emocionante, sobre todo si también eres “fam”, pero aunque no lo seas, descubrirás una forma muy bonita de profundizar en uno de los personajes más fascinantes de la historia del arte. Un ser muy especial, único, que dejó tras de sí un legado no sólo musical, sino muy humano.
Y es descubrir esa dimensión tremendamente humana, al final, lo que hace especial este libro cuyo resultado sin duda recompensa todo el enorme esfuerzo invertido en él. Porque ojo, no han sido tantos los libros escritos en el estado español sobre el genio púrpura. Y que al menos uno de ellos aporte tal dimensión a lo ya publicado a nivel internacional, es todo un motivo de orgullo. Un libro que perfectamente podría traducirse a otras lenguas y seguro que todos los “fams” de todo el mundo estarían encantadísimos de leer.
Puedes comprar el libro: Prince, el alquimista púrpura, de Montse Frisach (Sílex Ediciones) en la web de su editorial.



















