Andrés Calamaro – El Cantante (Dro – Eastwest)

Del mismo modo que la energía no desaparece sino que se transforma, una obra de arte nunca se termina, sino que se abandona. Andrés Calamaro abandonó proyectos y temas propios para rescatar temas ajenos desamparados, que no olvidados; abrazándolos, amoldándolos y acomodándolos a su garganta hasta lograr hacerlos propios para, llegados a este punto, abandonarlos otra vez en un nuevo proyecto de nombre El Cantante. Renegando de Orson Welles y del Capitán Ajab, Calamaro se mira ahora en el espejo de clásicos como Carlos Gardel, Rubén Blades o Roberto Carlos para encontrarse de nuevo a sí mismo, dejando de ser salmón para transformarse en un pájaro; no en pájaro asustadizo, sino en pájaro corsario que no conoce alpiste.

El repertorio elegido para la ocasión oscila entre distintas formas clásicas del cancionero iberoamericano, sobresaliendo tango y bolero. Esta diversidad estilística no lo es tanto al estar homogeneizada por un tamiz flamenco (con toque jazz incluído) aprovechando lo que Calamaro denomina una feliz coincidencia entre ese arte ancestral y el swing natural del Río de la Plata. En este proceso de pasteurización y homogeneización melódica mucho ha tenido que ver otra feliz coincidencia, esta vez entre el músico argentino y figuras como Niño Josele, Piraña, Jerry González o Javier Limón Lágrimas Negras.

Y entre esta colección de reinterpretaciones se lleva la palma “Volver”, el viejo y a la vez actual tango de Carlos Gardel, no sólo por el carácter simbólico que representa escuchar la profundidad de sus nostálgicos versos en la voz de Andrés, sino también porque el cantante los asimila y posee hasta el punto de hacer dudar de la autoría del tema. Sí es autor Calamaro de tres temas, no tan inéditos, que aparecen en su nuevo álbum. Además de la inmensa “Estadio Azteca”, merece la pena destacar “La Libertad” en la que comparte paternidad junto a los abuelos Gringui Herrera, en el aspecto formal, y Norberto Pappo Napolitano, en el aspecto emotivo.

A pesar de su grandeza, El Cantante es tan sólo el primer paso del retorno de un nuevo Andrés Calamaro, recuperado para la música y, en segundo plano, para la industria. Ya saben, supervivir es una buena elección.

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