Bunbury & Vegas. Desgranamos las cerezas del dúo del año (crítica y entrevista)

Introducción

Nacho Vegas y Enrique Bunbury han unido fuerzas para grabar El Tiempo de las Cerezas, el disco que más polvareda mediática ha levantado en lo que va de año. Desde que se conoció esta colaboración, muchos se preguntan quién de los dos arriesga más y quién gana más con esta unión. Bunbury, al trabajar con uno de los referentes de nuestra escena independiente, podría encontrar en este álbum el reconocimiento que le falta por parte de un público más especializado. Por su parte, Nacho Vegas gozaría de la oportunidad de grabar con más y mejores medios y de dar a conocer su obra a un público mucho más amplio.

En cualquier caso, y al igual que en el amor, en esta historia no ha de haber un vencido ni un vencedor, sólo un par de supervivientes que han disfrutado haciendo un gran disco, influyéndose mutuamente y marcando un antes y un después en sus respectivas trayectorias.


La opinión de MZK

Extraña sensación tiene uno cuando un par de amigos deciden darse de hostias cordialmente. Y es que El tiempo de las cerezas parece un combate de boxeo amañado, aunque quizás sea la única manera de afrontar un disco como el que nos ocupa, en el que Bunbury y Vegas se van alternando en un tuya mía, exponiéndose valientemente a las comparaciones. Pero lo han querido hacer lo mejor posible, es decir, interpretando cada uno sus canciones, de otra manera no habría tenido sentido. El de Bunbury y Vegas –tanto monta, monta tanto- es un universo tan de cada uno que, después de escuchar los reprises de “Días extraños” y “El rumbo de tus sueños”, asusta la posibilidad de que el uno se hubiera hecho cargo del material del otro. De cualquier manera, estamos ante una obra bien meditada, en la que todo ha sido pensado y repensado. Y no podía ser de otra forma porque ambos se están jugando mucho y ninguno está en esto por azar. Sin embargo –y a modo de reflexión a medio camino-, Bunbury sale perdiendo –reincidiendo en el símil pugilístico- del combate, aunque –paradójicamente- es el que – desde mí punto de vista- ha afrontado el trabajo de una manera más generosa. Vegas es un artista con gran proyección, solvente músico y muy buen letrista e interprete, pero aún se maneja en cifras de venta modestas. Bunbury, por su parte, es un artista asentado, con un pasado al frente de Héroes del Silencio que le ha reportado gran popularidad y cifras de venta millonarias. En esta tesitura, es lógico pensar que Vegas tiene algunas ventajas respecto a Bunbury, derivadas del acercamiento del primero al público del segundo.

He leído en su reciente entrevista en el número de septiembre de Mondo Sonoro un par de declaraciones que nos pueden servir de hilo conductor para intentar sacar más luz al álbum. Por un lado, Bunbury: “De hecho, yo creo que en este disco hay un álbum de fotos de la historia del rock”. Pues sí, lo hay. Sin querer hacer un esfuerzo desmesurado por sacar el parecido a todas las canciones, sí que aparecen sin ningún trabajo claras similitudes con clásicos del rock y el folk de los últimos 50 años. Por otro, Vegas: “De hecho, diría que en mí caso es el disco menos mujeriego que he hecho en mi vida”. Pues no lo sé, pero sí que veo una sobre exposición de la figura femenina a lo largo del álbum, bien desde el punto de vista metafórico, bien desde el real.

Pero vayamos por partes. Si hacemos caso de la información promocional que han colgado en www.bunburyyvegas.com, en El tiempo de las cerezas están Johnny Cash, Nick Drake y Townes Van Zandt, pero esto no es así. De Cash y de Drake no hay casi rastro y Van Zandt sale a luz por primera vez al final del primer disco y de la mano –no podía ser de otra manera- de Vegas en “Por la paz y la canción”. Habría sido más correcto hablar de Dylan –omnipresente en los cortes de Vegas– y de Waitscomo influencias motoras y de Crazy Horse, Wilco e incluso The Velvet Underground etapa Loaded como luz guía para la excelente banda que acompaña. No obstante, es preciso aclarar que Vegas es más poroso a sus influencias que Bunbury que sigue siendo muy él mismo, aunque ya digo que la banda aglutina las intenciones de ambos, logrando que el disco suene compacto y ayude a no enturbiar el propósito de sus protagonistas. Vegas no muestra pudor por citar sus referencias, provengan del cine – la actriz mejicana Katy Juradoy las nubes negras detrás, probablemente en Solo ante el peligro-, o de la música –Seymore Washinton es el nombre del negro que escucha a Van Zandt cantar “Waitin´ Around To Die” en el documental “Heartworn Highway” de James Szalapski-. Incluso tira de “intertextualidad” para re plantear hipótesis de, por ejemplo, Dylan como “La respuesta está en el viento”, que en la re lectura de Vegasaparece como “La verdad está en la canción”.

“Días extraños” se sujeta armónicamente y trota rítmicamente en el “Everybody´s Talkin´” de Fred Neil, vía Harry Nilsson, lo que no quita ni un ápice de mérito a la excelente presentación del álbum, que se vale de un medio tiempo de más de seis minutos para narrar una historia inconclusa de personajes sin género. A acto seguido, Bunbury arremete con “Puta desagradecida”, uno de sus mejores momentos, sin duda. Entre el primer y segundo cortes, ya podemos observar lo que va a ser una constante en todo el álbum, y es que las canciones suelen ir unidas, e incluso mordidas, sobrepuesto el final de una con el comienzo de otra. Probablemente, para enfatizar la sensación de unión y realzar el objetivo común. En “Secretos y mentiras” Vegas desata su lírica con la mirada puesta en Waits y enT. Rex. “No fue bueno, pero fue lo mejor” es otro de los momentos álgidos de Bunbury. “Va a empezar a llover” es una de las mejores canciones del álbum. Gran texto y bonito estribillo. El único pero es que suena demasiado a “Sunday Morning” de The Velvet Underground. “Látex” es la única canción escrita por ambos y en la que la banda está menos inspirada. En “La pena o la nada” encontramos otro de los momentos álgidos del disco. Gran texto, gran interpretación y la banda sonando a los Crazy Horse delHarvest. En “Ahora”, Bunbury echa la vista atrás para reivindicarse.

El segundo disco no recupera el nivel del primero hasta “Welcome to el callejón sin salida”, aunque es “El Cazador” el tema que vuelve a poner el listón en el notable. Entre el Dylan de “Like a Rolling Stone” y el Van Zandt de “Pancho & Lefty”. “De esclavitud y cadenas” utiliza coros y texturas de guitarra que delatan nuevamente a Crazy Horse. A partir de aquí y hasta el final el disco, vuelve a peder fuelle. En “La Fin” Vegas navega entre el Cohen y Aute.

Desde el punto de vista técnico El tiempo de las cerezas destaca por la excelente producción a todos los niveles. Gran trabajo dePaco Loco en la grabación -mención especial para las guitarras, tanto acústicas como eléctricas-, gran trabajo también de Jordi Moraen las mezclas y de Geg Calvi en la masterización.


 

Entrevista 

Es primera hora de la noche y en una conocida cocktelería de la Gran Vía madrileña, Nacho Vegas y Enrique Bunbury apuran sendos mojitos mientras responden a las últimas preguntas de una intensa jornada promocional en la que han tratado de aclarar los entresijos del que es su álbum conjunto, “El Tiempo de las Cerezas”. A lo largo del día han tenido que escuchar como les comparaban con Dylan , Waits, Van Zandt y hasta el payaso de La Hora Chanante y argumentar porqué este disco no es el capricho de dos artistas y amigos de vuelta de todo.

Aunque en algunas publicaciones y foros se ha considerado que El Tiempo de las Cerezas es un disco precipitado y caprichoso, hay mucho trabajo detrás. ¿Cómo se llevó a cabo este proyecto?

Enrique Bunbury: Yo no lo considero ni precipitado, ni caprichoso por cómo se ha hecho el disco. Hemos dedicado un año entero a este álbum, así que precipitado no ha sido. Es un disco que hemos empezado a principios de 2005 y lo hemos terminado a finales de junio con la masterización. Ha sido un año dedicado a este álbum, que es un poco lo que en composición, grabación y mezclas lo que yo dedico normalmente a un disco mío. Este un poco más, porque yo considero como nueve meses. En realidad, yo a eso no lo llamo precipitado. Y caprichoso…no me gusta la idea, porque en realidad caprichoso que en cierto modo con lleva la precipitación y no ha sido así . Desde que empezamos a hablar por primera vez después de lo que fue el Freak Show con Carlos (Ann) y todo eso, creo que lo que hemos sido siempre muy cautos con este disco. Cuando hicimos los primeros ensayos eran una prueba, nunca fue “vamos a hacer un disco”. El segundo ensayo dos meses después era como “vamos a confirmar la cosa”. La compañía se enteró de que estábamos haciendo esto prácticamente en el tercer, cuarto ensayo. Hemos sido realmente muy serenos a la hora de enfrentarnos con este trabajo y creo que el sonido final muestra una seriedad frente al proyecto, que no ha sido a tontas y locas.

Nacho ya había trabajado con Paco Loco, ¿por qué pensasteis en que era el más apropiado para este disco?

Nacho Vegas: He trabajado con él y siempre estoy muy contento trabajando con Paco. A día de hoy, si grabara otro disco, por lo menos contaré también con él para algo. Hablando de sitios posibles donde podríamos grabar me apetecía queEnrique conociera a Paco. Enrique me preguntó por su estudio, cómo era . Y me apetecía mucho que se conocieran , creo que se podían entender muy bien, caer muy bien por lo menos, y al final resultó mejor que lo que esperábamos. Entendió muy bien el disco y es una pieza fundamental tanto como cualquier músico. Paco Loco fue una parte del equipo, igual que toda la banda, que Jordi (Mora) en las mezclas. Tuvo un peso muy importante, porque muchas veces le llegaban las canciones a Paco y muchas veces se le dio la vuelta en el estudio gracias a él. Creo que fue un acierto grabar con Paco por cómo era este disco. Por cómo se había formado este disco, cómo habíamos ido produciéndolo en los ensayos y cómo llevábamos las canciones al estudio, necesitábamos un entorno como el del estudio de Paco del Puerto de Santa María para poder meternos allí, dándoles vueltas a las canciones y acabar grabándolo.

¿Cómo se llevó a cabo la elección de los músicos para la grabación de El Tiempo de las Cerezas?

EB: Al principio de todo buscasmos una pieza clave por parte de cada uno de nosotros. Alguien que conociéramos bien, de nuestros mundos respectivos. Pero creo que tanto por parte de Nacho como por mi parte, no había una intención de colaborar con nuestro equipo habitual. Lo que queríamos era crear un equipo propio para este proyecto. También un poco para sentirnos un poquito bien buscar esa figura de alguien que sea nuestra mano derecha; yo busqué a Ramón (Gacías) con el que trabajo desde diez, desde mi primer disco en solitario y Nacho buscó a Xel (Pereda), que creo que también es una pieza clave tanto en su música como en este disco. Luego a partir de ahí empezamos a pensar en otras personas que conocíamos o que habíamos colaborado en alguna ocasión. A Rebe (Jorge Rebenaque) alguna vez le había llamado para grabar un hammond en mis discos. A Fran (Iturbe) lo trajo Carlos Ann y a Quique (Mavilla) yo lo conocía de Zaragoza de toda la vida. Y formamos una banda que en realidad cuando se juntaron ninguno había tocado con ninguno en ningún momento.

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Hay unas cuantas colaboraciones en el disco, Christina Rosenvinge, Gary Louris, Raül Fernández… ¿cómo fueron surgiendo?

NV: Digamos que el disco se sustenta en el trabajo de la banda sobre todo. Fuimos al estudio toda la banda y grabamos prácticamente en directo todas las canciones salvo recordings de voces y algún arreglo puntual y eso queríamos que fuera el grueso del disco. Pero sí había pequeños detalles que nos apetecía incorporar, muy puntuales, y uno de ellos eran voces femeninas y pensábamos que Christina,por el tipo de voz muy dulce, que es muy particular a la vez, podría dar un contrapunto a nuestras voces. Creo que ha hecho cosas chulísimas muy guapas. Y con Raül un poco lo mismo, queríamos que hubiera arreglos en el disco, pero que no fuera un disco en el que los arreglos tuvieran un peso demasiado específico, sino que fueran cosas muy concretas. Arreglos en partes muy concretas, de dos cuerdas o de un metal, y bueno un poco lo que entendió Raül y le llamamos también por eso. Fueron las dos colaboraciones y luego se añadió Gary Louris que estaba pr el estudioe incorporó su voz en una canción de Enrique y también hizo unos coros muy especiales. También Copi, un músico que conocía Enrique, hizo algún arreglo de piano. Digamos que está la banda y luego, para los pequeños detalles que se nos iban ocurriendo, íbamos llamando a gente.

EB: Yo conocí a Raül en Figueras. Hablé con Nacho y nombramos a Raül y también lo conocía personalmente, y como que hubo coincidencia inmediata. A mi me parece que lo que tiene Raül es que es muy consciente de la globalidad de la canción en todo en momento. Tiene una visión, no particular del trabajo que tiene que hacer de su arreglo, de su parcialidad, sino que en todo momento comprende la canción como una totalidad, y de hecho, incluso cuando le señalas “oye, me gustaría aquí un arreglo”, si él no lo ve o si ve que le cuesta terriblemente meter un arreglo donde cree que no hay nada estropeado, no lo mete.

Una colaboración que no está finalmente en el disco es la de Scarlet Rivera. ¿Qué pasó con ella?

EB: ¿Qué fue de Scarlet Rivera? (risas). Era un posible título, “¿Qué fue de Scarlet Rivera?”.

NV: Llamamos a Scarlet Rivera, pero no sabemos dónde está Scarlet Rivera.

EB: Empezó con la cosa de que “¿Qué fue de Scarlet Rivera? era el título del disco. Entonces hablábamos de Desire, del gran trabajo que hizo en él y en la Rolling Thunder Revue.

NV: ¿No hablamos de “Ahí vendría un violín zíngaro tipo el de Desire?

EB: Sí, en algún momento. Después de la Rolling Thunder Revue ya no volvió a colaborar con Dylan, ¿y qué fue de Scarlet Rivera? ¿Qué hizo después? ¿En qué otros trabajos sale?

NV: Hizo cosas con Tracy Chapman y no sé si con INXS. Con Tracy Chapman yo recuerdo que sí que hizo algo. Imagino queTracy Chapman, que es también muy fan de Dylan, diría lo mismo, lo que pasa que a ella le salió bien. Diría “Yo quiero un violín y voy a llamar a Scarlet Rivera para mi disco”. A ella le salió bien y a nosotros no.

EB: Y era fantástico, la cosa es que como después de éso, en los siguientes veinticinco años ha colaborado con Tracy Chapman y con otro. Es decir, con dos personas. No ha hecho mucho más. Y un disco en solitario, creo que hizo.

NV: En la página pone que está abierta a contratación.

EB: Sí, desde hace veintinco años (risas).

NV: Nosotros lo intentamos, pero ni siquiera preguntó.

EB: Paco habló con su representante, que es su marido. Y Paco, con la jeta que tiene, decía ”We are recording here, in Spain, in El Puerto”.(Risas)

NV: La verdad es que hubiera sido algo muy chulo porque podíamos decir en la promo que teníamos a Scarlet Rivera, pero hubiera sido un pastón, para empezar lo que hubiera sido el avión.

EB: Traéte a Scarlet Rivera desde Houston…

Al final el disco no se llama “¿Qué fue de Scarlet Rivera?”, sino “El Tiempo de las Cerezas”. ¿Se trata de un disco dedicado a las mujeres?

NV: No, la verdad es que no. Nos lo han comentado un par de veces. Pero aunque aparentemente haya muchos personajes femeninos yo creo que no es así realmente. A veces aparece la mujer como un personaje, pero el hecho de que sea mujer no es importante. A veces es incluso aparece la mujer simbolizando algo. A mi es que incluso en discos anteriores mios me habían dicho, hablando de mis canciones en general, que hay canciones de mujeres, pero es que yo nunca lo he visto así. Creo que también tengo canciones de hombres y nadie te pregunta. A veces lo de poner segunda persona o tercera persona mujer parece que dirige la mujer, pero creo que no es así.

Nacho, en el sentido de las referencias femeninas, en algunas entrevistas se ha malinterpretado la referencia al “collar de perlas” que aparece en “Secretos y Mentiras”, y se toma como un aburguesamiento por tu parte. ¿Puedes explicarnos su significado real?

NV: Eso está en la canción (risas).

Os han unido muchos músicos, entre ellos Dylan. En vuestro disco aparece el tema “No fue bueno, pero fue lo mejor” de Enrique en la que habla de abandonar los escenarios y otra de Nacho, “La Fin”, en la que habla de un autor que sabe que no hará más canciones; me recordaba mucho a Crónicas, cuando Dylan narra el momento antes de la grabación de “Oh Mercy”. ¿Guardan ambos temas algún tipo de relación con ése momento?

EB: En cierto modo la canción de “No fue bueno pero fue lo mejor” es una canción que partía de una experiencia totalmente autobiográfica, que era el momento en el que yo me planteo de verdad dejar los escenarios. De alguna forma, como la situación cambió en mi vida, yo la quise cambiar y la quise poner en tercera persona, hablando de un personaje ficticio con el que tengo muchas cosas en común. Pero en ningún momento pensé en Crónicas, ni en la situación de Dylan, ni en el Oh Mercy, pero entiendo la situación de Dylan en antes del Oh Mercy y entiendo esa situación en la que es el gran planteamiento de cualquier autor: yo creo que es el gran folio en blanco, el sentirte absolutamente perdido y el realmente pensar ¿Tengo algo que decir? ¿O lo que tengo que decir tiene alguna validez? ¿O la validez que puedo pensar que tiene mi obra de alguna forma tiene un receptor? Esas preguntas es algo a lo que estamos condenados en cierto modo.

NV: Me impresionó mucho en el Crónicas leer la frase de Dylan “Yo pensé que estaba acabado” en el momento antes de grabar Oh Mercy. Que llegue el gran Dylan a decir eso antes de grabar un discazo, al que seguirían otros discazos también…Pero sí es cierto que aunque no lo habláramos antes del disco, sí que nos dimos cuenta cuando oímos las canciones que habíamos grabado que, de manera totalmente casual, existían esas dos canciones que dices e incluso otras canciones que habla del propio oficio de escribir canciones y parece que eso planeaba sobre todo el disco.

EB: Pienso en una canción, que uniría con la otra pregunta que has hecho de las mujeres, que es “El tiempo de las cerezas”, que pueda parecer que es un tema que habla sobre una mujer. En realidad no habla sólo sobre una mujer sino que también habla sobre el oficio de escribir. Que habla de “es momento de ir, yéndose poco a poco, el tiempo de las cerezas nunca llega a noviembre” y que es una metáfora clara de ese momento fructífero que tienes de inspiración y que no está tan claro que vayas a aguantar durante tanto tiempo. En cierto modo, creo que El Tiempo de las Cerezas está bien puesto como título del álbum porque de alguna forma recoge todos esos pequeños datos que hay en muchas canciones de compositores hablando de componer canciones.

Aparte de Dylan hay muchos más referentes como Tom Waits, la Velvet, etc. Habéis hablado de que el álbum es un homenaje a la historia del rock. Encuentro en el disco, que a medida que se suceden las escuchas, disfrutas más de él, incluso pienso que quién más conocimientos tenga de la historia del rock, más se va a recrear en vuestra obra No sé si estáis de acuerdo.

NV: Yo creo que las canciones están por encima de todos esos guiños que hacemos y de las referencias. Creo que cualquier persona que se meta en el disco podría disfrutarlo incluso sin haber escuchado a Dylan ni Tom Waits, ni saber de qué hablamos cuando hacemos esas referencias a esas canciones. Porque lo que tenemos claro es que queríamos que las canciones estuvieran por encima de todo eso. Pero sí es cierto que luego hacer estos guiños es algo que, a quien los capte, le puede resultar especialmente disfrutable.

EB: De alguna forma yo creo que son como pequeños guiños o señales que hemos ido dejando por el camino que pueden marcar un mapa para que alguien lo pueda leer y disfrutar y todo eso, pero en realidad creo que no es lo esencial del disco. Creo que sí, que de alguna forma te amplían el mundo que hemos querido trazar en este álbum y posiblemente el mundo al que pertenecemos. Digamos gustos y querencias nuestras, pero por otro lado creo que lo importante al final son las canciones y que no hay más. De alguna forma, ¿tú crees que para que te guste Dylan es importante saber quién era Mr. Jones?

NV: Yo no sé quién es Mr. Jones.

EB: Yo no tengo ni puta idea, nunca lo he sabido y me da absolutamente igual.

Estoy de acuerdo en que cualquiera puede disfrutar de vuestro disco, pero por ejemplo todo aquel que conozca la historia que hay detrás del guiño que hace Nacho a Van Zandt en “La pena o la nada”, sin duda va a disfrutar más.

NV: Sí, pero si a mi al escuchar una canción de alguien que me interesa veo una referencia a un nombre propio que yo no conozco, pues hoy en día está muy fácil: Vas a internet, te metes en Google y puede uno rastrear las cosas.

EB: De todas formas, el otro día, hablando de Google y todo esto, hay una canción en la que yo empiezo a citar canciones para un epitafio, en “No fue bueno pero fue lo mejor”. Hablo de “Always”, “La llorona”, “Cambalache”, no sé qué, no sé cuántos, entonces en una página web habían puesto: “Cambalache”, la habían localizado, y diferentes versiones, etc. “La Llorona”, quién la había cantado. “Always”: y salía un cartel de una película de Richard Dreyffus que se llamaba “Always” que era de estas así de llorar y no tiene absolutamente nada que ver con la canción a la que yo me refiero. (Risas). El Google a veces también es muy engañoso.

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Se nota mucho en el disco que habéis intentado sonar como un solo grupo con dos cantantes, como hablabáis. También se percibe la influencia que Nacho ha ejercido sobre ti y viceversa, pero hay un tema en el que compartís autoría, “Latex”. ¿Cómo se llevó a cabo su composición?

EB: Es que ese tema era una canción que de hecho yo creo recordar que cuando estuvimos en casa de Nacho en Gijón para la primera sesión creo que yo ya la puse en algún momento, que tenía algo grabado. Y tenía una estrofa y un estribillo y el ritmo, y era la única cosa que tenía. Y de alguna forma cuando llevábamos ya unas cuantas canciones ya compuestas y grabadas en el estudio dije “tengo algo que, aquí hay una canción, pero que no está terminada. ¿Por qué no aprovechamos y ya que estamos en este proceso común y tal…? Te la dejo, termina. Termina un poco a ver cómo haces. Añadimos una parte de letra, algún cambio”.

NV: Sí, fue una cosa curiosa porque la canción estaba bastante definida, con el ritmo, la estrofa y el estribillo. Y nos encerramos un poco con la banda fuera de la habitación para ver si terminábamos o no la canción, para grabarla. Escribimos una estrofa más juntos. Y luego metimos una parte, la que hay en medio de la canción, el cambio de tono, pero que justo ahí a Enrique le entraba una frase que es de las más duras del disco la de “Para un hombre de mundo…”. Yo creo que al final me gusta como la terminamos y después, con pequeñas piezas de piano, Enrique supo terminarla y quedó así. Fue la única vez que nos planteamos en todo el proceso intentar acabar algo juntos. Podíamos haberlo hecho más veces, pero bueno, tal vez para el futuro.

Hay también una versión de Bambino, “Bravo” ¿Por qué habéis elegido este tema, por qué esa relectura?

EB: Pienso que a lo mejor Nacho la trae desde antes, pero yo recuerdo que en el Freak Show la utilizaba para probar la guitarra y la voz. Y ya ahí fue una cosa que se quedó en el subconsciente, como “esta hay que hacerla”. Yo creo que Nacho si no la hubiéramos hecho aquí, la hubiera hecho de todas formas. Pero es una canción también del primer ensayo. De alguna forma, era también una manera de romper el hielo. De decir vamos a enfrentarnos a un ensayo y no sabemos cómo coño vamos a empezar este proyecto, por qué no empezamos con una versión.

NV: Es una canción que siempre me apetecía hacerla y recuerdo que la primera vez que nos encontramos Enrique y yo después de varios años de habernos conocido, en la gira de El Viaje a Ninguna Parte, que tocó en Oviedo.Y recuerdo que hablamos de Bambino y le comenté. y yo creo que le dije algo así como que teníamos que hacer algo juntos con esa canción. Yo al pensar en esa canción me la imaginaba grabándola con Enrique siempre. Cuando empezamos a trabajar en este proyecto me pareció la canción perfecta intentar abrir un camino.

Otro de los temas que traía Enrique ya preparados era “Ahora”, compuesto para Raphael.

EB: Sí, siempre estuvo compuesto para Raphael. De hecho, la ha grabado para su próximo disco que sale ahora en octubre y la está tocando ya. Lleva seis o siete meses tocándola por ahí. De hecho, me llamaron ya de la sociedad de autores porque estaba recibiendo ya dinero y me dijeron, pues no la tienes registrada, que lo sepas. Pero no le había prestado atención. Esa canción la tenía compuesta para Raphael desde seis o siete meses antes de empezar el proyecto.

¿Consideráis que este es un álbum de debut para cada uno de vosotros, en cuanto a que os vais a enfrentar a nuevos públicos?

EB: Por mi parte siempre hay esa intención y digo, ojalá haya alguien que no se ha acercado a mis discos anteriores que de repente…no que me descubra y que de repente le guste todo lo que he hecho. Porque yo acepto perfectamente que haya alguien que sólo le guste un disco mío, o que sólo le interese un disco mío. Entonces, si de alguna forma hay parte del público de Nacho que nunca se ha acercado a mi música y nunca le ha interesado, y sólo le interesa esto de mi pasado y en el futuro no le interesa nada más que este disco, yo soy muy agradecido. Y con esto me parecería fantástico.

NV: Yo pienso un poco lo que dice Enrique. Siempre que he hecho discos tenía esa curiosidad y esa ilusión por ver si llegaba a más gente. Lo que pasa que con este disco para mi si que es un poco más especial porque, como Enrique tiene un público muy numeroso, hay un salto cuantitativo importante. Siento cierta curiosidad. Habrá mucha gente que comprará este disco porque está Enrique y que a la vez va a encontrarse canciones mías.

¿Qué supondrá este álbum en vuestras respectivas carreras a la hora de afrontar nuevos discos?

EB: Yo creo que es el principio de una nueva etapa para mi. Por un lado lo veo como un disco bisagra, o disco puente para ir hacia otro lado, pero dentro del puente hay veces que puedes ver un disco que cierra una etapa o que empieza una etapa. Yo creo que en mi caso es como que empieza una etapa, no cierra nada. Abre.

NV: Yo lo veo de una manera parecida. En estos últimos cinco años siempre grababa algo, aunque fueran EPs, o álbumes y siempre que se publicaba un disco, ya sabía lo que quería hacer en el siguiente disco. Pero de repente me he encontrado con una etapa después de Desaparezca Aquí y Esto no es una salida con qué no sabía por dónde quería tirar. Y este disco creo que me ha servido. Este disco se ha ido haciendo a lo largo de este año y se ha ido definiendo a lo largo de todo el proceso y me he encontrado con un disco que casi no esperaba tener hace un año. Este disco marca un poco algo que necesitaba para empezar una nueva etapa, que es el segundo lustro mío en solitario. Y también lo veo un poco así, como un principio de una nueva etapa.

Enrique, ¿este proyecto te da fuerzas para recuperar Judas?

EB: No. De alguna forma.hay algo que recuperé para este proyecto. No sé si alguna canción, o alguna parte de letra, ahora mismo no lo recuerdo bien. Pero todo lo demás son canciones que no sé qué hacer con ellas. Supongo que a lo mejor las utilizo para proyectos más individualizados, que alguien me pide una canción para algo, pero no lo veo como un próximo proyeto. De hecho, este disco me hace no querer mirar hacia atrás en este momento.

¿Planteáis una nueva colaboración dado el buen resultado de este disco?

EB: Nos estamos dando cuenta que el buen resultado, que a nosotros nos gustaba también, parece como que le está gustando a la gente, que es algo bonito.

NV: A mi me sorprende que hay gente que pide ya más colaboración cuando acaba de salir este disco. Me he encontrado gente así que ha escuchado el disco y que pide ya otro disco. Nosotros estamos en plena promoción, ha salido el disco hace dos días y todavía no sabemos muy bien qué va a pasar. Puede ser perfectamente. Yo me he encontrado tan a gusto con este disco que podría ser algo bonito que cada X tiempo volviéramos a hacer algo, pero de momento nunca se sabe muy bien. Yo llevo poco haciendo cosas en solitario, pero si miras la carrera de Enrique siempre ha hecho cosas que ni imaginaba que iba a hacer el año anterior, como El Cabaret Ambulante, el Freak Show… Cosas que el tiempo y tu momento vital te van diciendo por dónde tienes que ir.

Un comentario sobre “Bunbury & Vegas. Desgranamos las cerezas del dúo del año (crítica y entrevista)

  • el 17 Abril, 2019 a las 12:59 pm
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    ‘Van Zandt sale a luz por primera vez al final del primer disco y de la mano –no podía ser de otra manera- de Vegas en “Por la paz y la canción”’

    ¿Qué referencia a TVZ hay en esa canción?

    Respuesta

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