Cuchillo – Cuchillo (Sinnamon)

El disco debut homónimo de Cuchillo resulta gratamente sorprendente en una escena, la española, que cada vez más está estirando su repertorio estilísticamente hablando, tal y como lo hacen la pareja barcelonesa. No hace falta ser demasiado avispado para darse cuenta de que la música de Israel Marco (guitarra y voz) y Daniel Domínguez (batería y percusión) no llegará a lo alto de las listas de ventas, pero dice mucho de ellos el haber estado vinculados en mayor medida a una nueva escena psicodélica de Los Ángeles, donde han estado girando, componiendo y compartiendo ideas con los grupos de allí, que a cualquiera de la península ibérica.

Pese a que la tradición norteamericana se asemeja muchísimo más al sonido de Cuchillo, los catalanes afirman sentir mayor desgaste (sobre todo económico) en una tierra plagada de historia musical, de infinitos grupos emergentes y de subvenciones inalcanzables que en nuestra tierra patria, donde digamos que entre los que estamos nos podemos repartir más o menos los posibles gastos derivados de una gira o de un determinado concierto. Durante los tres últimos años han conseguido reunir las once canciones que componen éste su primer álbum, ponerse a las manos de un grande como Paco Loco y conseguir que entienda a la perfección el espíritu del grupo fundiéndolo con gran acierto en esa suerte de primer LP de manos de Sinnamon.

En el plano puramente musical cabe destacar la suficiencia que demuestran tanto Israel y Daniel: sólo dos personas delante de los micros pero con una visión lo suficientemente amplia para saber sacar partido de instrumentos tan variados como la darbuka, el violín, el piano o la ocarina. Las primeras escuchas de éste primer disco consiguen introducirte en su narcótico mundo, hipnotizándote desde los primeros acordes de “Come with me” hasta arrastrarte por la melancólica “Black and white numbers”. Escucharlo del tirón te mantiene en vilo desde el comienzo hasta el final, flotando, sin saber si te vas a sumir en la más deplorable de las tristezas o por el contrario estar levitando en un constante estado de placidez. Es ésta ambigüedad una de las mejores bazas de los catalanes, estar en un punto medio con un estilo bien definido.

Si la psicodelia es uno de los puntos fuertes de éste álbum debut, el uso de ciertas técnicas alemanas de los 70 (se suele denominar out-rock) utilizadas por grupos como Popol Vuh o La Dusseldorf o del siempre recurrente krautrock producen ese efecto hipnótico tan sugerente en el álbum, sin llegar a grandes minutajes ni a excesivas repeticiones; no nos olvidemos que no se salen del formato canción (sólo una canción llega a los 5 minutos). La experimentación aquí está mimetizada a un formato clásico de canción, pero no por ello deja de ser original sobre todo por estas tierras ibéricas. La sapiencia de Daniel a los mandos de la batería y las diferentes percusiones repetitivas recuerdan mucho a ese minimalismo de la Velvet Underground, con un simple pero efectivo estilo que quizá cautiva y se adapta mejor a las guitarras (loops) rasgadas a medio tiempo de Israel, nunca demasiado lento ni demasiado rápido.

En el repertorio dos temas en español, la mágica “Estricta libertad”, la cual parece sacada de aquel Darklands (1987) de los Jesus and mary chain más intimistas con el downtempo activado de principio a fin, y “Cuando te canto”. El resto del cancionero es en inglés, y es que tal como ellos dicen: “el inglés es la lengua del rock, y el español es la nuestra”. Melancolía (“It will be ok”, “Black and white numbers”), temas más puramente rock (“Come with me”, “To come back”) o belleza folk (“Summertime in Sweden”, “Breathing again”).

Debut mágico y esperanzador. La perfección no existe, pero no hace falta buscarla para sentirse tan reconfortado como con este tan logrado debut. Uno de los directos nacionales pendientes más esperados del año.

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