Damien Rice – My Favourite Faded Fantasy (Warner)

Han tenido que pasar ocho años para poder degustar nuevo material firmado por Damien Rice, quien publica disco cuando ya incluso se le daba por perdido para la causa. El periodo de silencio asumido por el músico aumentaba así expectativas e incógnitas ante su tercer álbum de estudio, más aun tras el intachable legado dejado por O (2002) y 9 (2006).

Sin embargo y a pesar del amplio espacio de tiempo acontecido, el resultado definitivo no varía demasiado del motivado por anteriores entregas del irlandés, con un total de ocho canciones empapadas a conciencia en sensibilidad y dramatismo. De este modo el artista vuelve a aunar épica y emotividad en meritorio equilibrio, tras derivar las proporciones seleccionadas en canciones implacables en su propia belleza intrínseca.

Rice continua brillando como músico personal y reconocible, dotado con una especial delicadeza a lo largo de composiciones recreadas con calma (la mayoría superan ampliamente los cinco minutos de duración) hasta conquistar al oyente. Es precisamente en la reiteración (y en ocasiones deleite excesivo) de sus principales cualidades donde se localiza el único reproche, sin que la circunstancia impida celebrar las virtudes del elepé.

My Favourite Faded Fantasy (2014) evita altibajos para mantener el calado en cortes como “The Box”, “I Don´t Want To Change You”, “It Takes A Lot To Know A Man”, la propia “My Favourite Faded Fantasy” o “The Greatest Bastard”. Una obra ratificada con la valiosa impronta del autor, en la que solo el extremo cuidado de cada pieza y la obsesión por el remate final a través de una medida producción (a cargo de Rick Rubin) consiguen restar algo de humanidad (y credibilidad) al conjunto.

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