Foals + Everything Everything – (Sala Razzmatazz) Barcelona – 31/01/16

Puntuales a las 20h salían al escenario los integrantes de Everything Everything, la banda de Manchester encargada de abrir la noche. Desgranaron un concierto breve pero notable, salpicado por las piruetas vocales y los falsetes juguetones de un magnético Jonathan Higgs. Su propuesta es ecléctica, bien ejecutada y muy divertida. Merecen una mención especial, a mi juicio, el estupendo crescendo irresuelto de “No Reptiles” y la melodía de “Kemosabe”, con un delicioso estribillo que quizá nos evoca, a los más veteranos, al “Wonderful Life” de Black, de vívida presencia en nuestra reciente memoria tras la triste noticia de hace unos días

Tras 45 minutos de concierto que supieron a poco, era el turno de Foals. Con un Razzmatazz abarrotado, y habiendo colgado el cartel de sold out hace semanas, los de Oxford tardaron más de 20 minutos en salir al escenario, si bien quedó claro desde el principio que nadie iba a tenerles en cuenta el retraso.

Hacía tiempo que no asistía a un show con un público tan entregado. En un principio de concierto apabullante, la banda descerrajó un hit tras otro: “Olympic Airways”, de su primer disco Antidotes, que el público coreó entusiasmado, la célebre y bailable “My Number”, la pegadiza “Birch Tree”, la emotiva “Late Night”, con sus arreglos a lo The Album Leaf y un estupendo trabajo de guitarra, la efervescente “Mountain at my Gates”, la coreada “Spanish Sahara”…, uno tras otro los temas iban cayendo para gozo de un público entusiasmado. La banda exhibió una dinámica de show extraordinaria, donde los temas más tranquilos, con Jimmy Smith al piano rhodes, encajaron a la perfección, y el sonido acompañó, permitiendo que la interpretación de cada uno de los seis músicos que había sobre el escenario se dibujara perfectamente.

A destacar el final del concierto, con una épica versión extendida de “A Knife in the Ocean”, que sonó ciertamente espectacular, y un contundente “Inhaler”, en el que los gritos de Yannis Philippakis (empapados en una reverb catedralicia) y su pesado riff stoner hicieron las delicias del personal.

Tras una breve pausa, la banda salió a rematar con una interpretación enérgica del efectivo primer single de su último disco. “What Went Down”, fue recibida con avidez por la audiencia a golpe de moshing, que acabó de enloquecer con la interpretación de “Two Steps, Twice”, tremendo tema de “Antidotes”, su disco más math, que los británicos alargaron dando pie a que Philippakis probara con el crowd surfing y el stage diving a lo Eddie Vedder, trepando hasta el primer piso y saltando a los brazos del público desde la columna central del Razz.

Gran sonido, tremendas tablas escénicas y un final pirotécnico para un concierto más que entretenido.

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