Kings of Convenience – Declaration of Dependence (Astralwerks)

Tras cinco años de espera, Kings of Convenience entregan un nuevo álbum sin variar su discurso ni una coma: la misma calidez a la que nos tienen  acostumbrados, la misma intimidad, el mismo tempo cadencioso de sus dos trabajos anteriores, el mismo ritmo tomado de la bossanova. Poco o nada han contaminado los electrónicos proyectos paralelos de Erlend Oye las nuevas canciones de la banda. Es más, éstas se han vuelto incluso más lentas, más introspectivas, como demuestra “24-25”, por poner un ejemplo.

Y tras la primera escucha del disco, en que los noruegos nos abrazan con ese sonido que nos es tan conocido, construido con dos voces y sus guitarras, y con unos mínimos pero bien aprovechados arreglos de cuerda, uno tiene la tentación de preguntarse hacia dónde se dirigen, dónde está la siempre reclamada evolución, cuál es el nuevo giro. “Mrs Cold” es uno de esos temas contagiosos que podría haber aparecido tranquilamente en su primer trabajo. Y lo mismo pasa con el luminoso “Boat Behind”, tan aplastante como aquel “I´d Rather Dance with You”. La tristeza de “My slip isn’t pretty” no hubiera desentonado en su segundo trabajo Riot on an Empty Street. E incluso han recuperado el tema que finalmente dio nombre a ese segundo disco y que ahora han acabado de pulir.

En sucesivas escuchas, a ratos parece que sí, que tal vez haya evolución y esa evolución ha sido hacia dentro: se han vuelto más delicados, más pausados y reflexivos. Una muestra: “Power of not knowing” es una canción con su sello característico, pero en la que suenan más graves, más profundos, acercándose incluso al Nick Drake de tristeza tan bella como dolorosa. También son así “Riot on an empty street” o “Second to numb”, temas con mínimas variaciones, de contenida y melancólica desesperanza.

Pero luego, desde los primeros acordes de canciones como “Peacetime resistance”, nos reencontramos con esa magia de siempre, con esos temas resplandecientes y cordiales y los de Bergen vuelven a recordarnos por qué  siguen siendo la pareja más encantadora de la música actual. Y la verdad, entonces parece una tontería buscar muestras de ninguna evolución. Parece simplemente una bobada tratar de exigirles un cambio. Si siguen así de inspirados, pueden continuar igual cien años.

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