Mazoni – Fins que la mort ens separi (Bankrobber)

Hubo una temporada en que no paraba de sonar por todos los lados el hit de Mazoni “No tinc temps”. Qué pereza. Lo siento, la melodía me parece repetitiva y me persiguió. Era imposible sacarla de mi cabeza. “No tinc temps per pensar que no tinc temps per pensar que no tinc…” Una y otra vez. La melodía volvió a mi cabeza (¡fuck!) en el momento en que tuve entre mis manos el último disco de Mazoni: Fins que la mort ens separi. ¿Tanto tiempo en separarnos? Estaba embargado por el escepticismo. Sin embargo, éste se desvaneció al escuchar los primeros segundos de “Fins que la mort ens separi I” y al hacer una primera degustación. Sus melodías de pop espacial y rock tienen algo perdurable como lo demuestran los temas “La galàxia interior” o “El cromosoma kamikaze”. Ya basta de canciones machaconas y facilonas para silbar por la calle. Mazoni nos ofrece con su nuevo álbum algo mucho mejor y más interesante. A años luz de “No tinc temps”.

Fins que la mort ens separi es un álbum que arriesga en casi cada una de sus canciones. Jaume Pla, ideólogo de la banda y su líder, dijo en Enderrock que era un disco para “escucharlo en casa, a ciertas horas de la noche, con el objetivo de elevarnos un poco del mundo real”. De hecho, muchos de sus temas como la íntima, con un fondo de piano, “El dubte” te hacen disfrutar de esas bellas melodías trágicas. Es el caso también de la espacial “La galàxia interior”, la mejor canción del álbum. En ella, Mazoni consigue un sonido genuino, propio y maduro que da un paso hacia las melodías de Mishima y a la primera etapa de los Air de Moon Safari: “Sents com la por inunda el teu cos i estàs sol”, canta Pla con tristeza. Su sello discográfico cita como influencias los Beach Boys más melancólicos y la electrónica primitivista de Kraftwerk.

El disco mezcla esos sonidos guitarreros con eléctricas, algunas de ellas con explosiones distorsionadas al viejo estilo de los últimos trabajos de Mercromina o los primerizos Planetas. Un ejemplo de ello es la loca e increíble “El cromosoma kamikaze” (“me excita el miedo”, canta Pla): poco más de cuatro minutos que al parecer son un pequeño fragmento de una ´jam sessions´ de 25 minutos que, según ellos mismos, “se podría haber alargado hasta la eternidad”. La intensidad del tema va in crescendo y en su último tramo uno podría seguir media hora más abducido por su melodía cuando el ritmo de batería entra rompiéndolo todo. El momento más interesante del disco. Para quitar tensión le siguen las animadas y más simples “Natura morta” y “L´home número 12”, un guiño a los Mishima. En su conjunto, el disco vale la pena, mucho.

ESCUCHA en Spotify: Mazoni – Fins que la mort ens separi

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