Rocío Márquez & Bronquio (Teatro Central) Sevilla 02/06/22

Absténganse puristas del flamenco, porque la célebre cantaora onubense Rocío Márquez y el jerezano, genio de la electrónica, Bronquio, acaban de publicar un maravilloso disco en común, Tercer cielo (2022); seminal, visionario y arriesgado, de esos que abren camino en la historia de la música patria y que, lo digo sin temor a equivocarme, acabará por trascender a las listas de los mejores álbumes de flamenco de todos los tiempos. Su concierto de presentación, anoche, dentro del ciclo Flamenco Viene del Sur, fue uno de esos momentos históricos que no se borrarán de la memoria de los/as pocos/as afortunados/as que consiguieron localidades en el Teatro Central de Sevilla.

Guardando sintonía con el espíritu de algunos hitos discográficos recientes como El mal querer (2018) de Rosalía, o Sanación (2020) de María José Llergo, las 17 canciones de Tercer cielo dan un empujón a la trayectoria del flamenco conocido hasta ahora, apuntando hacia multitud de direcciones diferentes. Una propuesta que afianza y multiplica el estatus de sus creadores, que han ido siempre en busca de la innovación, sin miedo a romper las fronteras establecidas. Así, la onubense y el jerezano, demostraron que se pueden fusionar referencias de la tradición como Manolo Caracol o La niña de los peines con la experimentación de Esplendor geométrico, Arca o Flume.

La rave flamenca de Rocío Márquez brilló al completo por primera vez, y lo hizo dentro de una enorme estructura triangular de telas blancas sobre fondo negro, en torno a una luminaria diseminada por el escenario de forma atípica. Una puesta en escena exquisita, elegante y sencilla, muy medida, que no solo sirvió de recipiente para ir desentrañando el contenido del disco, sino que lo engrandeció.

Poco a poco fueron cayendo cada una de las canciones que componen Tercer cielo; todas ellas firmadas por Rocío Márquez y Bronquio, que incluyen, además, extractos de poemas de Carmen Camacho, Macky Chuca, Antonio Manuel, Luis García Montero, Miguel de Unamuno, o Federico García Lorca. Pelos de punta ante un repertorio impecable, donde destacaron el tango dopado “Agua”, las bulerías marcianas “Exprimelimones” y “Mmmm”, el bailable garrotín “Un ala rota” o la majestuosa soleá “Prefiero la muerte”. La onubense bailó y se expresó corporalmente como no la habíamos visto hasta ahora. Su voz sonó espectacular; rodeada de beats, graves, melodías emocionales, palmas y todo tipo de efectos, en lo que parecía ser un parque de atracciones sonoro y de inmersión cinematográfica. Muy llamativo también el momento en el que Bronquio mostró sus habilidades al micrófono en la pegadiza rumba “De mí” en sustitución de 41V1L, quien presta su voz en la versión de estudio. Por último, la machacona “El corte más limpio” sirvió para terminar de poner al público en órbita, antes de que Rocío cerrase la noche con la canción toná “La marca”, cuyo último verso, “qué grande es la libertad”, resonó como una especie de declaración de intenciones, bastante acertada, de lo que supone el propio espectáculo y la música que ambos han creado juntos.

Nadie tachó de Judas a Márquez, como sí le sucedió a Bob Dylan cuando desafió los cánones establecidos de la música popular. Más bien al contrario; los excitados ocupantes del patio de butacas no pararon de celebrar la novedosa propuesta, que finalizó con toda la grada en pié sumida en una larga ovación.

No cabe duda de que Rocío Márquez y Bronquio han entrado en la liga del flamenco transgresor que iniciaron Veneno y Camarón y que más tarde amplió Enrique Morente. Lo han hecho con Tercer cielo y por la puerta del Teatro Central de Sevilla, pero es obvio que les quedan muchos más cielos por conquistar, como los de Braga (Portugal), Barcelona o Londres (Reino Unido), donde exhibirán su propuesta de forma inminente. Nunca has escuchado nada igual, así que, si puedes, no te los pierdas.

Fotos: Jesús García Serrano

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