Alondras, de Pablo Solo: pop con delicioso sabor a clásico

La verdad es que Pablo Fernández había tirado la toalla. Tras pilotar el barco de The Puzzles, banda que formara en su Santander natal y con los que grabó un epé y dos largos, de los cuales Ringa Belle (2016) da grandes muestras de talento a la hora de construir canciones lisérgicas, burbujeantes y tremendamente vitalistas, el multiinstrumentista abandonó su ciudad por Madrid y se dedicó a otras cosas, dejando a un lado la música. No obstante, la sensación de libertad, de no formar parte de una banda en la que todo hay que discutirlo y consensuarlo con otros, comenzó a hacer resurgir la necesidad de plasmar en canciones su día a día.

Así es como surge Alondras, el disco que acaba de editar -del cual ya os adelantamos aquí su primer vídeo, “Thank you”- nacido a través de una especie de diario personal hecho con canciones, un buen montón de ellas, que Pablo iba grabando de manera casera. Un material que, a medida que lo iba mostrando a amigos o familiares, que le animaban a transformar todo eso en algo sólido, fue dando forma a un LP. Más de 20 canciones que ahora se ven reducidas a 14 en este trabajo, que ha recibido su toque final gracias a la ayuda en la producción de Borja Juanco (Los Estanques) y las mezclas en los estudios Moon River, de Fernando Macaya. Todo ello con profusión de aparatos analógicos, a la más antigua usanza.

El resultado puede decirse bien alto que está totalmente a la altura de lo esperado viniendo de alguien de tanto talento como sugerían los discos de The Puzzles. Tendencia a lo vintage, sí, pero totalmente pertinente y encuadrable en su contexto histórico. Las influencias de McCartney, Brian Wilson, Harry Nilsson, Ray Davies o Pete Dello no son en absoluto incompatibles aquí con otras más actuales como High Lamas, Fleet Foxes, Temples o Tame Impala y sobre todo, la personalidad de la voz de Pablo, combinada con un derroche poco común de imaginación a la hora de escoger arreglos, hacen de este un producto que no encontraremos con facilidad repetido ni en nuestro país, ni en ámbito foráneo.

Además, que su autor cultive el pop en su concepción más clásica no significa en absoluto que se acomode en él. Junto a canciones con espíritu de hit como la inicial “Gotta leave”, “Jerome”, el mencionado single “Thank you” o la maravillosa “Tomorrow”, tenemos viajes lisérgicos tan sugestivamente locos como “Gus, you dog”, que podría haber sido incluida perfectamente entre lo más trippy del doble blanco de los Beatles, o la odisea psicodélica a la que dan forma “Macy pt.1” y “Macy pt. 2”, piezas nada acomodaticias a las cuales ofrecen su compañía, para hacer incluso más variado el conjunto, la instrumental titular, tan cercana al primer Santana, o el precioso barroquismo de “A dream”.

Amigos, no me andaré con rodeos: si os gusta el POP, así con mayúsculas, el pop que hacían Honeybus, The Hollies, The Zombies, los primeros Pink Floyd, Caravan y ese largo etcétera que todos los locos furibundos de esto conocemos, este disco puede ser esa delicia que llevaros a las orejas durante los tiempos inciertos que nos toca vivir. Lamentablemente, la gira de presentación que había prevista para lanzar el disco ha tenido que cancelarse por los motivos que todos sabemos, pero no cabe duda que cuando pase la tormenta, aquí hay un artistazo al que seguir la pista. De momento, deberíamos conformarnos con escuchar este discazo. Los días serán, sin duda, más cortos.

Escucha Alondras, el debut de Pablo Solo, en Spotify.

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