La programación del refrescante Ciclo Unísonas deparó para la última de sus jornadas, la puesta de largo de una nueva etapa en la trayectoria de Anni B Sweet, quien presentaba renovada formación (tremendo siempre Moses Rubin a las seis cuerdas), para empezar a rodar los temas que formarán parte de su nuevo largo, de título Alegría, y que verá la luz después del verano. Y lo cierto es que la velada resultó ser la enésima constatación del gran estado de forma de una compositora mayúscula. Con un sonido plagado de matices, una puesta en escena elegante e imponente, y un repertorio que aunó lo más granado de su destacado pasado con muestras de un ilusionante futuro en forma de estructuras expansivas y quiebros armónicos, el suyo fue un triunfo sin paliativos sobre las tablas de un Teatro Cervantes que sucumbió a su carisma y agradecida espontaneidad.
Por los surcos de su psicodelia pop se traza una línea equidistante entre Syd Barrett y Melody’s Echo Chamber, entre Cecilia y Temples. Sus nuevas composiciones, que acapararon casi la mitad del setlist hasta un total de siete temas, habitan en la exuberancia melódica añadiendo capas de ritmos que seducen proponiendo nuevos y atrevidos territorios a explorar. El ya conocido single “Ninguna Gracia” es una carta ganadora que recibió consistente respaldo en las convincentes “Un Lugar”, “Un Buen Trato” o “Nada Grave”, jugando con registros variados que anticipan un decidido paso adelante. Los desarrollos rehúyen la obviedad y se retuercen con traviesa inercia. Su forma de entender el pop es mutante e inquieta. Trasciende a otros géneros y los asimila con naturalidad y sentido.
No faltaron los clásicos de un Universo Por Estrenar (Subterfuge, 2019) que mantiene su efervescencia intacta, y de ese extraordinario álbum con Los Estanques, Burbuja Cómoda y Elefante Inesperado (Imbophonic Records,2022), en el que la cantante y compositora de Fuengirola compartió todo el material que tenía acumulado para el que iba a ser su nuevo trabajo en solitario por aquel entonces.
Una tras otra, se fueron sucediendo las infalibles “Hormigas”, “Bla, Bla, Bla”, “Un Astronauta”, “Sola Con La Luna”, “Tu Pelo De Flores”, “Juramento”, “Brillabas” y la explosión final con “Buen Viaje”, que deslumbraron movidas por la interpretación inmaculada y sobrada en groove de una banda de dinámica hipnótica y envolvente, capaz de alcanzar cotas considerables de intensidad con un sonido difícilmente mejorable, acariciando la catarsis y estimulando los sentidos de una audiencia rendida a siete almas capaces de hacernos acariciar el cielo con las yemas de los dedos.
Visiblemente emocionada y con esa honestidad que le caracteriza, sin miedo a mostrar sus lógicos nervios por la reacción del público ante su nuevo material, Anni B Sweet derrochó clase y prodigio vocal, con fascinante solvencia en diferentes tonos, y arropada por una banda de excelente nivel con músicos más que contrastados y con una presencia escénica cautivadora. En su rotundo directo no se detectan fisuras, y sí un privilegiado sexto sentido para impregnar su música con la pericia de una visionaria del pop que arrancó desde el folk, y que no escatima en audacia a la hora de emprender escapadas a territorios donde habita el funk, o incluso el soul. Palabras mayores.
Foto Anni B Sweet: José Megía





















