Las canciones de Texas siempre han estado ahí, acompañándonos en cierta forma a pesar del poco peso que la banda tiene en nuestros días. Los noventa han quedado atrás y a pesar de la nostalgia imperante y del revisionismo tan habitual en nuestros días, parece que el relevo generacional no ha sido tan justo con los de Sharleen Spiteri como quizá merezcan.
Los escoceses volvían a Madrid a presentar las canciones de su trabajo editado la pasada primavera, un Jump On Board que lejos de los exitosos White On Blonde (1997) o The Hush (1999) les mantiene activos moviéndose entre la música disco, el pop adulto y las melodías resultonas sin más. Un trabajo que quedó en un segundo plano, ya que la noche se convirtió en un transitar por los momentos más celebrados de su discografía.

Abrieron con “Halo”, infalible canción pop a la que contemplan dos décadas y que sigue resultando tan efectiva como antaño. Una encantadora y muy activa Spiteri alternaba sus bailes con los rasgueos a su bonita Gretsch roja, las interminables charlas con el público y una sucesión de canciones de todas épocas; de las recientes “Let’s Work It Out”, “Tell That Girl” o “Can’t Control”, a visitar The Hush con “When We Are Together” y “In Our lifetime” o mirar atrás con “Every Day Now”, uno de los momentos más “añejos” del repertorio de ayer.

Sin grandes sorpresas ni riesgos, un sonido demasiado complaciente, gran conexión con la audiencia y una gran voz (todo hay que decirlo), recuperaron el single “The Conversation” que llegó en 2013 tras la enfermedad del guitarrista Ally McErlaine, tras casi una década inactivos. Sacaron a una fan a cantar “So Called a Friend” y encararon la parte final de la noche encadenando los hits más esperados. No faltaron “In Demand”, “Summer Son”, la obvia “I Don’t Want A Lover”, “Black Eyed Boy”, “In Demand” y claro, “Say What You Want”. Una versión del “Suspicious minds” llevada a su terreno cerró un concierto que sin muchas pretensiones, dejó satisfechos a sus seguidores, sin llegar en ningún momento a brillar especialmente.
Porque en definitiva eso han sido siempre Texas, un valor seguro que te acompaña de manera amable, pero al que quizá no puedes exigirle mucho más.
Fotos: Raquel Martín






















