Primavera Graphic Sound (Norma): un tebeo para Primavera Sound

Los que crecimos en los 80 al albor de un kiosquito con tebeos sabemos bien esa sensación. Llegabas al susodicho con doscientas pesetas que habías rapiñado entre la paga de la semana, lo que te daba la madrina y luego lo de tu abuela a escondidas. Entonces te encaramabas ante el mostrador del kiosco del barrio y, tras varios dubitativos dame, llegaba el momento del tebeo. Pero ahí no había dudas; sabías de días antes cual iba a caer e ibas a tiro fijo. Los Olé! de la editorial Bruguera costaban unas 120 cucas y, claro, haciendo cuentas sabías 80 pelas eran para el libre chucherío. ¿Y todo esto a qué viene? Pues que cuando salió este tebeo me pasó igual. Tenía claro que me lo quería agenciar bien vía regalo o a través de un “trae pacá, Marcelo, que me lo llevo”.

Ahora se llaman cómic, lo sé, pero el palabro tebeo sigue teniendo esa resonancia de allende la infancia y aun hoy, ante una obra magna de DC Comics, o Watchmen sigue saliéndome de vez en cuando la palabra. Soy así, de simples costumbres. Con el tiempo me he ido acomodando a este nuevo vocablo y hay veces que hasta marco la cé final para dar énfasis al vendedor. Ya, es más de ahora decirlo así, pero en verdad me pirro por pedirlo como tebeo. Pollaviejismo al cuadrado dirán. Mi abuela decía caricatos a mi colección de Mortadelos y me sigue pareciendo la palabra más bonita del mundo.

En cuestión del que voy a hablaros y recomendaros es una obra titulada Primavera Graphic Sound, editado por Norma Editorial en colaboración con el Primavera Sound y la Escola Joso.

El argumento del tebeo -cómic perdón- va sobre unos amigachos que acuden al Primavera Sound y Toni, un perlanas de la pandi, se enamora de una guiri a la que pierde en todas y cada una de las ediciones a la que asiste. Concretamente las que van de mayo de 2014 hasta esta última del 2018. Cuatro años de ser un “endesgraciao” en amores que se van concatenando con bocetos, dibujos y filigranas que son trazados de forma estilosa y con cierto deje manga en lo referido a la historia de amor imposible. El compendio de la obra ya es otra cosa porque se une el estilismo pictórico, con los bosquejos en sucio y hasta el carboncillo más bruto sobre papel.

El Primavera Sound celebra este 2019 su 18ª edición, que no son pocas, y como quien no quiere la cosa va encaminando lentamente hacia el vigésimo año. Y tener un tebeo, perdón cómic, da su prurito a la cosa. Recuerdo cuando era más jovenzuelo que todo aquello que era importante tenía su versión cómic. Archie se ha unido a Los Ramones, hay cómics dedicados a Nirvana, Queen, Bowie y Mortadelo y Filemón retratan en sus múltiples álbumes la historia de España contemporánea. Cuando pasen cien años puedes coger todos los Mortadelos de los últimos 25 años y te enteras de lo que se cocía en la patria mejor que en una hemeroteca. Y hasta que la Wikipedia. Y al PS es lo que le faltaba. Pero ya no. Ya está aquí. Hete aquí su tebeo, ideal para todo el fandungueo primaveril que no es poca cosa.

Un festival que congrega más de 200.000 personas durante tres días sirve para todo tipo de argumentos e historias que se cruzan entre sí, o no. Quién haya vivido uno de estos (o muchos de ellos) sabe que cualquier marcianada es posible en el enorme recinto durante esas jornadas. En el prólogo del tebeo -perdón, cómic- dice Gabi Ruiz, director del Primavera, que “los días de festival son una sucesión imparable de viñetas, viñetas y más viñetas”.

Y sí, esto es el Primavera Sound, quien lo probó lo sabe. Claro que sus autores se empaparon durante años de los backstage. Conocía todo lo que se cocía por dentro porque llevaban cuatro ediciones montando un stand en la Fira discográfica. Iban en nombre de la Escola Joso. Y entre venta y venta de vinilos le dan al manubrio pictoríl, hilando bosquejos, monigotes y caricaturillas para pasar el rato. Entonces el director del mismo, el ya referido Gabi, que es un lince para todo esto les planteó la idea de unificar todo lo plasmado sobre folios y libretas. Pero claro, tampoco era plan de modo mogollónico, sino con una historia de por medio que diese unidad al proyecto. Y ahí nació esto. Y la historia de amor imposible entre el Toni y la Rachelle, que así se llama ella.

Por los bocetos que acompañan al epicentrito de la obra (es decir, lo del chaval pandillero y pierdeamores) hay magníficas ilustraciones dedicadas a The National, pero también los Arcade Fire, Rodrigo Amarante, una Patti Smith rojiza. Así, a bote pronto, recordar las dedicadas a Antony majestuoso con su túnica, Interpol sumidos en una bruma, los ukeleles y mariachis de Beirut, Surfin’ Bichos y una postal cuasi fantasmagórica donde se intuye la silueta brumosa de Björk y su brigadoon floral del último Primavera Sound.

Claro que faltan muchos, pero es normal; si hasta un espectador tipo se pierde eventos y actuaciones ¿Qué no se les escapará a unos ilustradores gráficos? Por echar en falta algunos de mis referentes; La Bien Querida, La Rosenvinge o Amaia Romero con TFFB, lo mejor para este que os habla de la pasada edición. Pero es eso, faltan, pues ninguno de los dibujos sobra. Están tan bien realizadas, tanta calidad hay en ellas, en los colores y el perfilado, que no puedes dejar de mirarlas una y otra vez.

Un total de 120 páginas que se beben y destilan en un abrir y cerrar de ojos. Un regalo ideal para el amigo inditroski en estos Reyes que vienen. O en la fecha señalada que elijáis, claro. Los que amamos el 4ª y el 9ª Arte estamos de enhorabuena con cucadas como estas.

 

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