Varios lustros han pasado ya desde que Radiohead sacudiera al mundo con “Creep”… Todo podría haberse quedado allí, millones de copias vendidas, unas pocas giras, unos cuantos miles de fans y algunos años de decadencia hasta llegar a algún reality show de moda donde plácidamente esperar la llegada de su muerte musical. Pero la historia ha demostrado que detrás de aquellos adolescentes imberbes, con estética post-punk y depresión patológica se escondía un talento inconmensurable que marcaría el futuro de la música popular.
Más de 20 años después de aquél Pablo Honey, A Moon Shaped Pool se presenta como el noveno disco de estudio de la banda de Oxford, en el que se encuentra de forma inherente la esencia de los últimos trabajos. Hay un poco de “Piramid Song” de Amnesiac en el uso de las cuerdas y de escalas exóticas en temas como “Burn The Witch” o “Daydreamer”; texturas electrónicas ambientales que nos transportan a Kid A en temas como “Thinker Tailor Solider Sailor Rich Man Poor Man”; momentos como “Desert Island Disc” con un sospechoso parecido a “Feral” de The King Of Limbs. Más que destacable, sublime diría yo, el juego entre la melodía y las voces creando un efecto de canon en “Identikit”; los arpegios entre las guitarras acústicas de “Present Tense” evocando en algunos momentos a “Weird Fishes” mientras la excelsa voz de Thom Yorke va aflorando sensibilidades.
Nunca una primera escucha de un disco de Radiohead es fácil, ni definitiva como para hacer una valoración lapidaria, es música que madura a la vez que madura quién lo escucha, pero éste primer encuentro sonoro deja entrever un par de cosas: la prioridad en los tenues detalles y las melodías (que en algunos momentos llegan a la excelencia) por encima del conjunto, y la brecha que se está abriendo entre Thom Yorke y la banda, cada vez más parecido a un crooner de antaño que al Yorke de los primeros discos. A Moon Shaped Pool es la novena metamorfosis de Radiohead, con la misma esencia, pero sin ser lo que eran, adentrándose en un nuevo cambio más introspectivo e íntimo que en sus trabajos anteriores.
Pocos grupos pueden conseguir desarraigarse de su pasado, disco tras disco, y mantener aquello que los hace únicos.


















