“Por fin parece que está bien ser simplemente yo misma, y de repente a la gente le gusta. Es agradable sentirse aceptada al fin. Estoy contenta con el camino tan sinuoso que he recorrido y con mi condición de outsider, porque a veces me siento un poco incómoda cuando estoy dentro del club. He hecho las paces con todo eso. Todo está bien […]”. Con estas palabras se dirigía a la periodista Kate Mossman en 2024, año en el que la vida de Charli xcx dio un giro de 360º de la mano de BRAT, un álbum con el que la artista británica llevaba los postulados del hyperpop a lo más alto de las listas de ventas. Moverse entre dos aguas, el mainstream y la experimentación es una de las cualidades que hacen especial a esta artista, y muchos ya estaban inquietos por lo que pasaría después de su anterior disco, en el que parecía que se daba por finiquitado un sonido muy particular de articular secuencias sonoras exageradas que parecían cobrar vida a través de mutaciones inesperadas, voces ultra procesadas bañadas en helio al abrigo del caos existencial y la cultura de club.
Y después de BRAT, ¿qué? Pues muchas cosas siguen pasando por la mente de Charlotte Emma Aitchison. No se quiere encasillar en nada, y en su singularidad (trans-identitaria, como lo era la de su amiga y referente SOPHIE) ha pasado por volcarse en otros tipos de gestos artísticos para continuar esculpiendo una obra que no conoce límites estilísticos. Este mismo año puso la banda sonora de Wuthering Heights; ha participado en películas, entre ellas la más importante el mockumentary ( o falso documental) The Moment -dirigida por Aidan Zamiri-, en la que se juega con los límites de la metaficción tomando como pretexto su gira mundial presentando el disco verde. Por otro lado, ha aparecido en multitud de espacios recomendando películas, tomando partido en una pelea dialéctica con Madonna que se saldó en un empate técnico, y sellando la paz en el desfile de la Semana se la Moda de París, fotografiadas juntas, fumando y posando para la eternidad.
Aquella trifulca a base de beefs entre Madonna y Charli xcx fue a cuenta de un tweet de la segunda justo cuando iba a lanzar el primer sencillo de su nuevo álbum, “SS26”, y en donde le decía que la música de baile estaba muerta, a lo que la autora de Confessions II contestó con un escueto “Si sientes que la pista de baile está muerta, quizá no estás escuchando la música adecuada”. Duelo de divas por todo lo alto. Sin duda ingeniarse estrategias de marketing en el ecosistema de la fama es una regla a seguir, y más cuando sabes que todos los focos están puestos en tu persona.
En este magnífico Music, Fashion, Film (Atlantic, 2026) tenemos en portada a tres iconos: John Cale, Marc Jacobs y Martin Scorsese. Cada uno representa, en su campo, un modelo referencial a los que nuestra autora ha querido rendir homenaje. Una instantánea en blanco y negro hiperreal que recuerda a las fotos de Anton Corbijn -aunque es obra del antes nombrado Zamiri-, y que, de alguna manera, simboliza todos esos rasgos de “autenticidad” que tan bien visto está por el stablishment, y que el hyperpop -de la mano de A.G. Cook– han tratado de desnaturalizar a lo largo de su proyecto en el sello PC Music. Así que estamos ante una genuflexión no exenta de antinostalgia e ironía.
Bajo la producción del propio A.G. Cook junto a Finn Keane podemos constatar que los postulados de BRAT siguen vigentes, aunque escorados hacia el rock, o hyperock como ya algunas voces expertas lo denominan. El arranque con “Rock Music” es atronador: riffs de guitarra, bajo y batería se mueven sobre una base electrónica que redefine el emo, le da una nueva identidad (pop)ular, dotándolo de un dinamismo aplastante. La arenga que tanto enfadó a la Ciccone “I think the dance floor is dead” sirve de faro para iniciar este viaje hacia las contradicciones de una artista en construcción. En “SS26” Charli hace balance y tiene claro que el camino elegido no es el más fácil, e ironiza con que “Nothing’s gonna save us, not music, fashion, or film”, mientras que en “Card Declined”, se mueve con soltura por los sonidos postpunk para sonar intimidante a la par que lujuriosa, como en los primeros discos de PJ Harvey.
“I’m always cravin’ an experience that feels dangerous / And maybe this is it, maybe it’s what I need / ‘Cause it’s the only way to feel like I’m not actually me”. Así de explícita se muestra en la potente “Camera”, una tema que recuerda a los Metronomy, y que denota las dudas y los miedos de nuestra artista, para luego conectar con “2007”, una robusta muestra de rock incendiado por dentro a base de vertiginosos loops electrónicos que parecen cuartear la melodía en infinitas partículas. Con “I’m Afraid” decide mostrarse como un ser atado a sus contradicciones, y de nuevo, parece la imagen deformada de una artista que libra una batalla contra un sistema capitalista capaz de fagocitar todo a su paso, pero que a la vez la sustenta y valida; “Yeah” capitaliza los tópicos del rock emo llevándolo a terrenos de aceleración hipertrófica y henchida en helio, y en “Wink Wink” se ven las costuras de una melodía muy apegada a los primeros pasos de Julian Casablancas.
En la recta final llega una triada espectacular. “Persona”, una tonada de rocosa estructura que juega, en lo lírico, con las dobles personalidades, y que es a la postre un inteligente monólogo interior que rinde homenaje a la película del mismo título de Ingmar Bergman; la correosa “Magic Metal Montana” tira del powerpop y los rayos láser para dialogar con A.G Cook, su amigo y compañero de batallas, y “No One Lasts Forever” bascula entre el hyperpop y el spoken word gracias a la contribución de David Cronenberg en unos versos finales que mutan en un loop que se repite hasta un infinito parasitario.
“So now I’m sitting on the floor of a Parisian apartment / With a French girl talking ‘bout reality / She says, «No one really knows what the future holds / But we know nothing’s gonna last forever” (“Así que ahora estoy sentado en el suelo de un apartamento parisino / Con una chica francesa hablando de la realidad / Ella dice: «Nadie sabe realmente lo que depara el futuro / Pero sabemos que nada va a durar para siempre»”).




















