Coldplay hace tiempo que vencieron a su propia leyenda. La banda de Chris Martin ha demostrado a lo largo de sus más de dos décadas de carrera que son capaces de lo mejor y lo peor, de cautivar a sus fans con espectaculares directos y canciones legendarias y a la vez, de enfangarse en charcos que les dan muchos réditos mediáticos, pero les alejan de lo que esperamos de ellos. Tanto como parte de su público como de la crítica, mantiene el radar sobre ellos, escrutando cada paso.
Y es que está demostrado que a pesar de tomar el camino fácil con demasiada facilidad, pueden sorprendernos con una genialidad en cualquier momento, porque calidad no les falta. Ahora vuelven con Music of the Spheres, noveno disco estudio previsto para el próximo 15 de octubre y que ha venido anticipado por el single «Higher Power».
Antes de que llegue es buen momento para que hagamos un repaso de su carrera y recordemos cada uno de sus lanzamientos ordenándolos del peor al mejor, aprovechando para escuchar algunas de sus grandes canciones.
Coldplay, discos del peor al mejor
A Head Full of Dreams (2015)
A pesar del éxito de ventas de A Head Full Of Dreams y de contar con la gira más taquillera de su carrera, las canciones del disco son las peores que nunca hayan facturado.No es suficiente que incluyera canciones con buena acogida como la interesante “Birds” el pegadizo single “Adventure Of Lifetime”, «Everglow» o «Up & Up», la producción de Stargate (Rihanna, Katy Perry) dejó pocas noticias reseñables. Como dijimos en nuestra reseña, nos encontramos con las canciones más previsibles y poco arriesgadas de su carrera.
Mylo Xyloto (2011)
Podemos decir que con Mylo Xyloto empezó todo (lo malo). Fue el momento de dejar a un lado su épica de estadio que les colocaba como herederos naturales de U2, y de abrazar ese pop de radiofórmula edulcorado que dejaba momentos de buenrollismo extremo como “Every Teardrop Is A Waterfall” con su polémico sampleo del “I go to Rio” de Peter Allen –valga también “Ritmo de la noche”–, canciones como la desconcertante “Princess Of China” a dúo con Rihanna, o toda esa colección de tics, falsetes heredados y épica vacua que contienen otros pasajes que terminan por dejarnos un producto de cartón piedra, con un envoltorio muy bonito y un contenido vacío. El single «Paradise» o las intimistas “Us Against The World”, “U.F.O.” y la cristalina “Hurts Like Heaven”, lo salvaban de la quema.
X&Y (2005)
Después del gigantesco éxito de sus dos primeros álbumes, la banda se fue a lo seguro con X&Y. El problema es que la mayoría de canciones carecía de la fuerza de sus mayores logros hasta la fecha y de melodías memorables, a pesar de ello es un disco con momentos a reseñar como “Speed Of Sound” o «Talk», las baladas marca de la casa “Fix You” y “X&Y” o el sonido menos recargado de “A Message”. Una especie de puente entre la sorpresa inicial y la evolución posterior.
Ghost Stories (2014)
Cuando reseñamos Ghost Stories advertíamos que quizá no se encontrara entre los mejores trabajos de Coldplay, pero será recordado sin duda, como el disco con el que muchos nos reconciliamos con ellos tras varias entregas en las que habían perdido todo lo que nos hizo enamorarnos de su música. Para ello, rebuscan en su génesis como grupo, remitiéndonos en ocasiones al sonido intimista de sus comienzos y recurriendo más que nunca a las programaciones y obviando guitarra y batería, para entregan algunas piezas plenamente disfrutables como “Midnight” y otras como “Oceans”, “Ink”, “O”, o la almibarada aunque efectiva “True Love”.
Everyday Life (2019)
Otra de las sorpresas de los últimos años fue la edición de Everyday Life (2019), álbum doble dividido en dos mitades: una dedicada al amanecer llamada Sunrise y la otra al anochecer (Sunset). Un disco que lejos del conformismo de los últimos tiempos, sorprende por el equilibrio en la acertada variedad de sus temas, conformando un manifiesto sobre el amor, la guerra, el racismo, el cambio climático, la fe o la amistad; ya saben, el buenismo de siempre, pero sustentando en sus mejores composiciones en mucho tiempo.
Viva la Vida or Death and All His Friends (2008)
Estamos ante el álbum más singular de su discografía. Toda la lista de canciones encaja en el entorno de la Revolución Francesa que vemos en su portada, con instrumentación grandilocuente y producción orquestal en todas partes que inauguró su unión con el gran Brian Eno, emulando a sus mentores U2. Una pequeña genialidad que presenta momentos tan reseñables como ese ritmo de tambor que acompañaría a una marcha del ejército, mientras que “Viva La Vida” cautiva con un coro arrollador y hermosos violines para complementar la emotiva narración. Sin duda, una de las cimas de Coldplay, gracias a temas como «Life In Technicolor”, “Cemeteries of London”, “Lost!” o «Violet Hill».
Parachutes (2000)
Parachutes (Parlophone Records) llegó en el momento justo para que los de Chris Martin recogieran el testigo de lo sembrado poco antes por los Radiohead más accesibles, los Travis de The Man Who (1999) o veteranos como los ya mencionados U2 o Echo & The Bunnymen. El britpop ya solo era un recuerdo del pasado y una nueva hornada de bandas británicas se abrazaban al pop más melódico para intentar tomar el relevo. Ellos vinieron a llenar ese hueco impulsados por singles tan imperecederos como las aún vigentes “Yelow”, “Trouble”, “Shiver” o “Don’t Panic”.
A Rush of Blood to the Head (2002)
Tras su prometedor debut, Coldplay dieron el vuelco en un segundo disco con el que lograban reivindicarse como una de las formaciones más importantes del panorama internacional. con A Rush Of Blood To The Head la banda perfeccionó su sonido refinando aprendido en su antecesor. Su composición mejoró enormemente y su habilidad para crear canciones únicas e interesantes brilló en «Clocks», «The Scientist», «In My Place» y «Warning Sign». Una verdadera joya.

















