Norman Cook no está dispuesto a dejar que Fatboy Slim se apague. Al contrario. El responsable de uno de los DJs y productores más influyentes de la historia de la electrónica y adalid del big beat, potencia su energía para seguir rompiendo las cabinas de medio mundo.
Cuarenta años después del nacimiento de su alter ego, ha decidido celebrarlo con unas memorias y una nueva gira que este verano hará tres paradas en España, arrancando en el Es Jardi de Mallorca, pasando por el VIDA Festival, para acabar en el Icónica Fest de Sevilla.
Cook está doblemente de actualidad por la reciente publicación del libro Esto no acaba de la editorial Banizu Nizuke, un volumen ilustrado con más de 300 páginas donde celebra sus 40 años de carrera recopilando fotografías, folletos, obras de arte originales y varias historias de toda su trayectoria.
Nos atiende desde Londres, donde una cabeza atrapada en una caja de metacrilato a su espalda observa de reojo un tocadiscos. No sabemos si es una metáfora o una imagen más que certera, pero resulta perfecta para conversar sobre el paso del tiempo y la certeza de que Fatboy Slim sigue disfrutando reuniendo a miles de personas para que pierdan la cabeza durante unas horas.
«El big beat era una mezcla del pop inglés, la actitud del punk rock, los break beats del hip-hop y la electrónica y la energía del acid house»
Tengo que mirar al pasado un momento y rescatar dos hitos que son fundamentales para entender el Fatboy Slim de hoy. Estamos cumpliendo treinta años del Better Living Through Chemistry, en plena era dorada del big beat en un momento muy distinto al actual. ¿Qué queda de todo aquello en la música actual?
Creo que la idea de mezclar, de cruzar géneros. Se trataba de eso. El big beat era una mezcla del pop inglés, la actitud del punk rock, los break beats del hip-hop y la electrónica y la energía del acid house. Era como cuatro cosas diferentes mezcladas juntas. Antes de eso, tenías bandas indie, y creo que todo aquello permitió que la gente se mezclase. Ahora escucho discos actuales que son una mezcla muy ecléctica de cosas diferentes, por ejemplo, y diría que quizá tuvimos un papel en esto.
Ese es el punto discográfico, de creación, pero hay otro momento clave que es Brighton Beach, en 2002, que se produce, curiosamente, en el momento culminante de todo aquel género, pero que ya atisbaba la caída del DJ como elemento festivo para ser otra cosa.
Sí, absolutamente. Cuando ves las imágenes de aquello parece una fiesta. Alguien lo describió como un festival, pero no lo era: era una fiesta, y eso es algo totalmente diferente. No había teléfonos para distraerse y todo el mundo tenía un objetivo común: perderse y divertirse en aquel entorno. Eso no ha cambiado realmente. Ahora voy a Sevilla y miro las fotos y parece otro lugar fantástico para repetir una noche similar, pero el problema es el dinero, que lo arruina todo.
Como con todo, por desgracia.
Llegan personas que solo quieren eso. Lo mejor de aquella fiesta era que era gratis y todo el mundo simplemente celebraba. Pero con dinero y poder, los DJs se convirtieron de repente en celebridades y su ego empezó a crecer. Creo que como decías, fue el punto dulce antes de que todo el mundo viera que había dinero por ganar y egos por alimentar.
Sick Boy, el personaje de Trainspotting, le espeta a Renton en la secuela de la película que es “un turista en su propia juventud”. Creo que es una frase sucinta que plantea, en ese fondo temporal, si se sigue disfrutando mucho porque vivimos en nuestra propia nostalgia y no con ese cambio.
Eso es. Por ejemplo, escribir Esto no acaba… hasta que Fatboy cante (Banizo Nizuke, 2026) fue la primera vez que realmente me sumergí en mi nostalgia. Siempre pensé que no hay que mirar atrás, siempre hacia delante, pero después de 40 años creía que el libro era una buena forma de hacerlo. No tanto el sentido de decir “estoy mirando atrás porque ahora no es tan bueno como antes”, nada de esa idea de “era mejor en aquellos tiempos”. Ahora es igual de bueno. Pero para mí fue un hito de 40 años en la industria musical. Pensé que era bonito mirar atrás y recordar. He olvidado muchísimo, tuve que buscar en Google muchísimas cosas para escribir ese libro, para recordar todo lo que había hecho. Y funciona para la gente joven que no conoce mi historia y también para la gente mayor. Así que hay bastante información ahí, no es solo nostalgia.
Entonces podemos considerar esa mirada atrás más como una celebración de todo lo que habías hecho.
Cuando me di cuenta de que era la fecha que marcaba cuarenta años desde que dejé mi trabajo pensé qué hacer, si una fiesta, un gran concierto o qué. Y mientras pensaba eso, alguien sugirió lo del libro y coincidí en que era una gran forma de celebrarlo. Mi manager me dijo que nanai, que si quería hacer un libro lo hiciera al final de tu carrera. Así que hay un poco de eso. Es peligroso mirar atrás porque si siempre miras atrás no avanzas. No he terminado, y no me estoy ahogando en nostalgia sobre los viejos tiempos. Es simplemente marcar que fueron los primeros 40 años.
Por cierto, durante todo este tiempo, ¿te ha costado desdoblarte entre Fatboy Slim y Norman Cook?
Gozo teniendo las dos vidas, porque están muy separadas. Fatboy Slim es un personaje de fantasía que toca en conciertos para la gente e intenta hacerles perder la cabeza, mientras que Norman es padre de dos hijos y disfruta cocinando y del fútbol y de las cosas reales. Así que uno es fantasía y otro es realidad, pero disfruto ambos. Pero tengo que asegurarme siempre de saber cuál es cuál. Hay momentos en los que no puedo llevar a Norman conmigo al escenario porque es demasiado sensato, pero tampoco puedo dejar que Fatboy Slim dirija mi vida, porque es un irresponsable.
Y también hubo un desdoble entre el Fatboy Slim productor y el Fatboy Slim DJ. Y muchos echamos de menos al creador de himnos…
El Fatboy Slim productor está un poco tristemente retirado. Perdió su mojo y dejó de enamorarse de hacer música en el estudio. Cree que es demasiado mayor y tiene dudas. El Fatboy Slim DJ le da todo igual, porque, mientras tenga dos piernas, va a salir a bailar.
Con todos esos fastos y celebraciones, no queda otra que seguir dando la lata. El año lo comenzaste con Acid Ballroom, una gira por algunas de las grandes ciudades británicas, y me resisto a creer que no asome la curiosidad del músico en directo tras la cabina del DJ.
Ya no. Cuando subo al escenario intento conectar con la comunicación, con la serotonina, con toda esa parte más cerebral, más que la música en sí. La música ya está hecha. La mayoría de la música la hicieron otros, así que no tengo que preocuparme por eso. Pero sé que me conecta con ellos y podemos perder la cabeza juntos. Todo se trata de la relación con el público, no tiene nada que ver con la producción.
Ya hemos tenido los primeros 40 años de Fatboy Slim, pero ¿cuántos años tendremos antes de que Fatboy Slim esté follando en el cielo?
Bueno, hasta que esté en el puto cielo, estoy bastante seguro de que continuar como DJ es muy posible. Ahora tengo una reputación, e incluso cuando esté bastante acabado, la gente seguirá viniendo a verme. Y tengo esta fantasía de morir en el escenario. Sería una gran manera de irse, en tu momento más feliz, con toda esta gente. Todo sería demasiado y mi corazón se apaga. Obviamente, sería bastante traumático para la gente del público presenciar mi muerte, pero para mí, esa sería una forma de irse perfecta.
Próximas actuaciones de Fatboy Slim
04 de julio de 2026: Mallorca (Es Jardí) – entradas
14 de julio de 2026: Vilanova i la Geltrú (VIDA Festival) – entradas
16 de julio de 2026: Sevilla (Icónica Santalucía Fest en la Plaza de España) – entradas


















