Es vox pópuli que los de Matt Bellamy llevan encadenando “el peor disco de Muse” desde hace cuatro álbumes y, desde su primera escucha, podemos confirmar que con Will Of The People (2022), desde luego, no consiguen salir de la mala racha.
Muchos les descubrimos con el sobresaliente Showbiz (1999), nos volvimos fans acérrimos de sus obras maestras, Origin Of Simmetry (2001) y Absolution (2003) y mantuvimos la mente abierta con el magnífico Black Holes and Revelations (2006). Otros se sumaron al carro en el aluvión de popularidad que supuso The Resistance (2009); un cambio de paradigma que viraba hacia el pop, desde el cual parece que los británicos no levantan cabeza del todo, al menos en cuanto a lo que al aspecto creativo se refiere. Por supuesto, las ventas de entradas de conciertos se han ido multiplicando, al estilo de las trayectorias de otros “llena estadios” como U2, Coldplay o Metallica. Algo que no deja de estar más que justificado, debido al arsenal de temazos que acumulan y a sus impecables directos, con elaboradas puestas en escena.
En estos últimos 15 años, todavía quedamos algunos de aquellos primeros fans que continuamos dándole una oportunidad a cada nuevo lanzamiento de la banda; discos que sin ser sobresalientes ni estar a la altura de sus predecesores han resultado entretenidos en mayor o menor medida. Disfruté con el pop electrónico de “Undisclored desires”, con la balada hiperbólica “Madness”, e incluso con el funk enlatado de “Panic station”. Aguanté varios discos vilipendiados, apreciando sus virtudes, pero fue en Simulation Theory (2018), un revival de electropop ochentero, cuando se agotó mi paciencia. Porque no pasa nada por cambiar de estilo, ahí están Radiohead, Bowie, Daft Punk, The Clash, o tantos otros que han evolucionado con su música de forma radical; pero no hay apenas canciones que se sostengan en ese LP y, las que se sostienen, están a años luz de sus mejores momentos.
Los singles de adelanto del presente lanzamiento, Will of The People (2022) mostraron resultados desiguales; la electrónica y metalera, “Won’t stand down” no dejó mal sabor de boca, pero “Compliance” volvía a reincidir en el electropop de su anterior álbum; hortera sin más. Para más inri, el despropósito total de la canción que da título al álbum, una especie de versión descafeinada de “The beautiful people” de Marilyn Manson, vaticinaba lo peor. Sin embargo, “Kill or be killed” supuso un rayo de esperanza para quienes gozamos de los Muse clásicos y más agresivos, recordándonos que cuando quieren pueden encajar bombas del palo de “New born”, “Dead star” o “Stockholm Syndrome”, como lo hicieron con “Psycho” en su momento, demostrando que, efectivamente, es en el metal alternativo donde mejor se desenvuelven, por mucho empeño que tengan en incursionar en el synthpop o en el pop electrónico.
Una vez lanzado el álbum en su totalidad, nos encontramos ante un refrito de ideas sin rumbo, que sintetiza diferentes épocas de su trayectoria sin dirigirse a ninguna parte en concreto. En “Liberation” muestran uno de los mejores momentos del largo con una canción calcada al estilo ópera rock de Queen, que como ya pudimos comprobar en The Resistance (2009), no se les da nada mal. La pieza de piano sobre la que se articula “Ghost (how can I move on)” podría haber dado lugar a una gran composición si Matt Bellamy no se empeñase en cantar como si fuese el personaje principal de un musical de Disney. “Verona” se hace también interesante a ratos, con una guitarra que recuerda a The Edge de U2 y con un crescendo contenido, sin embargo, acaba por volverse tediosa, como sucede con la demasiado eufórica “Euphoria” o con “You make me feel like It’s Halloween”; una broma pesada que puede que tenga gracia en la víspera del Día de Todos los Santos, pero que desde luego no entra nada bien en cualquier otra ocasión. El título de la última canción, “We are fucking fucked”, parece un reflejo de cómo nos sentimos los viejos fans de Muse llegados a este momento, pero la cosa remonta notablemente con este tema sucio y salvaje que se mantiene por encima de la media de las otras pistas del álbum.
En definitiva, salvando los ya citados y rockeras “Kill or be killed”, “Liberation” o “We are fucking fucked”, Will Of The People (2022) es lo más parecido a un recopilatorio de caras B de los últimos 4 discos de la popular banda británica, que cada vez está más lejos de sorprender con uno de sus lanzamientos, pero que no deja de impresionar en cada una de sus apabullantes giras, con actuaciones siempre en estado de gracia.
Escucha Muse – Will Of The People


















