The Flaming Lips – American Head (Warner Music)

The Flaming Lips continúan enganchados a ese endemoniado ritmo con el que han conseguido que sus seguidores tengan las manos peladas de tanto frotárselas. Si el año pasado los de Oklahoma ponían en el mercado el fantasioso King’s Mouth: Music And Songs (Warner, 19) –formando parte de una obra más amplia que a su vez incluía libro e instalación artística–, y el espectacular directo The Soft Bulletin Recorded Live At Red Rocks With The Colorado Symphony Orchestra (Warner, 19), ahora el combo publica nuevo disco de estudio al uso, nada menos que el decimosexto de su carrera según algunas cuentas difíciles de llevar.

Un álbum especialmente imaginativo y sobre todo sugerente, dentro de una trayectoria de por sí marcada por la originalidad y una estratosférica capacidad para incidir en el imaginario del oyente hasta rebosarlo de pura fascinación. American Head (Warner, 20) es un disco copado casi en exclusiva por medios tiempos, que se desarrolla como un todo sin altibajos y capaz de mantener intacto su poder embriagador e hipnótico. Una maniobra arriesgada, la de apostar por un ritmo más o menos constante a lo largo de un total de trece piezas y cincuenta minutos de duración, de la que Wayne Coyne y compañía salen victoriosos gracias a la riqueza intrínseca de las propias canciones. Con una temática que abarca desde la muerte o la tristeza hasta las raíces, el amor, las drogas y la religión, ésta no es sino otra huida –especial y difícil de olvidar– de la mano de la formación norteamericana hacia parajes coloridos y mutantes.

American Head (Warner, 20) es un nuevo viaje psicotrópico y jugosísimo, perpetrado en base a piezas trabajadísimas y alucinaciones místicas y de consecuencias empáticas. El trío inicial enlaza la maravillosa “Will You Return / When You Come Down” con la delicadeza de “Watching The Lightbugs Glow”, ante de sumar el surrealismo de “Flowers Of Neptune 6”. A continuación se suceden otras destacadísimas como la bella “At The Movies On Quaaludes”, “You N Me Sellin’ Weed”, la demoledora “Mother, Please Don’t Be Sad”, los jugueteos con la electrónica de “Assassins Of Youth” o la épica de “Mother I’ve Taken LSD”. La epopeya final de “My Religion Is You” confirma que aquellas sensaciones dejadas por espléndidos singles de adelanto se extienden también a un conjunto marcado con identidad propia. Y, si bien es cierto que el resultado podía haber sido definitivamente certero de haberse sacrificado un par de temas, la satisfacción está garantizada.

American Head (Warner, 20) invita a situarse al borde de un precipicio, levantar los brazos y alzar la mirada hacia el sol, para después dejarse caer al vacío siguiendo los cantos de sirena de Coyne y su séquito. Y disfrutar con el desplome al tiempo de dejarse mecer, mezclándose con las composiciones en dirección al peculiar universo que todas juntas conforman. El trazo inquieto de The Flaming Lips traspasa décadas, y abarca desde su debut a mediados de los ochenta hasta su pertenencia a la vanguardia más incuestionable y vigente. Se imponen así como dueños de destinos únicos, lejanos y, ahora quizás más que nunca, necesarios.

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