Corría el año 2001. La banda synth pop por antonomasia penetraba en el nuevo siglo bajo una amenazadora ausencia de creatividad, agravada por espinosos problemas estructurales. Tras el abandono de Alan Wilder, Depeche Mode reconstruía su imagen convirtiéndose en un trío poliédrico.
La acusada drogadicción que sufrió el cantante Dave Gahan los años anteriores, junto a las incesantes desavenencias entre los integrantes del grupo, parecían haber abocado a la banda a un anquilosamiento perpetuo. Sin embargo, el lanzamiento de Ultra en 1997 fue el resurgir de sus cenizas. La semilla que germinó el nuevo sonido de los británicos.
Y entre todo este fárrago, nació Exciter. Un álbum que se alejaba de las sintonías experimentales de Ultra y que suponía una ruptura con la etapa más rock y cañera de años anteriores.
Exciter cuenta con una textura musical inusitada. Se trata de un álbum intimista de refinada belleza musical que se aleja del sonido agitado y convulso de la primera época del grupo. Consecuencia directa del aire renovado que le infundió el productor Mark Bell. El disco entronca con el halo místico y oscuro que reviste a los de Essex.
El trío darkwave insufla su habitual estética gótica y melancólica a las letras de sus canciones, así como a la cautivadora voz de Gahan. Rasgo que queda patente en el encomiable hit «Dream On», la electrónica «Dead of The Night» o la magnética balada «Freelove». Los temas instrumentales «Easy Tiger» y «Love Theme» actúan como elementos de transición musical, hilvanando todas las piezas que componen este hipnótico viaje introspectivo. Estrictamente necesarias son también la pausada y embriagadora «When The Body Speaks», o la desordenada y pegadiza «Shine».
Depeche Mode plasma su impronta aderezando la personal voz de Gahan con melodías electrónicas e innovadoras guitarras acústicas. Confeccionando, así, un disco armónico que solventa su disparidad musical mediante una pulcra unidad atmosférica. Aun incluyendo también temas poco destacables, es un álbum que funciona en su conjunto y que sigue resonando en la memoria musical de quienes pudieron degustarlo en su lanzamiento. Uno de los aspectos más reseñables de Exciter es que fue el único disco de Depeche Mode que obtuvo mayor éxito en Estados Unidos que en Inglaterra.
A pesar de no ser una obra trascendental en la historia de la banda, sin duda se sitúa en el el lado de los discos buenos del grupo. Un álbum que relanza de nuevo a Depeche Mode y que pule el camino hacia la confección del excelso Playing The Angel.
Una reliquia musical que logró encauzar al grupo británico en el panorama musical de por aquel entonces, asentando su particular esencia entre el escenario pop mainstream que imperaba a principios del siglo XXI.
El legado del grupo insigne de música electrónica sigue siendo imperecedero.

















