Tom Petty – An american treasure (Warner)

Los lanzamientos póstumos están bien si se hacen con gusto y ese es el caso de An american treasure. Aún cuesta hacerse a la idea de que Tom Petty esté muerto y se le seguirá echando de menos siempre, por lo que un disco como este suena a bienvenido epitafio, a un adiós de esos tan difíciles de explicar cuando nunca has conocido al difunto pero sus canciones te han emocionado y ayudado tantas veces. Es rara la relación entre músico y fans, desde luego.

An american treasure se ha editado en versión doble y cuádruple, pero en cualquiera de sus opciones se trata de una compilación muy especial que evita los hits para incluir muchas rarezas y canciones de fondo, esas que sus seguidores se saben tan bien pero que nunca llegaron al público masivo. Así, lo que propone, es un recorrido por la carrera de Petty bastante inusual pero muy satisfactorio. De hecho, si nos flipamos un poquito (solo un poquito), puede ser un muy buen punto de partida para aquellos que nunca le hayan escuchado, casi tanto como un greatest hits al uso. Nos es la primera caja compilatoria de la obra de Petty que se lanza pero lo cierto es que siempre que se ha puesto en las tiendas un producto de este tipo a su nombre, se ha tratado de una obra con sentido. Por ejemplo, la caja Playback (1995) era un compendio perfecto de hits y rarezas y Live Anthology (2009) de temas grabados en vivo. An american treasure encaja como tercera parte de esta improbable trilogía, estando confeccionada con cariño y aportando fondo. Hay toma alternativas a expuertas (“Like a diamond”, “Don’t fade on me”, “Straight into darkness”, por ejemplo), canciones queridas pero de esas que nunca entraban en los conciertos, muchas tomas en vivo (incluidos algunos hits como “Listen to her heart”, “Breakdown”, “Won’t back down) y alguna cara B. Es emocionante escucharlas todas, pero lo es aún más saber que lo que estás oyendo es un legado, que su creador nunca volverá.

Podemos decir que Petty era un gran exponente del rock estadounidense, y estaríamos en lo cierto. También que jugaba en la misma liga que tótems como Bruce Springsteen, y volveríamos a acertar. Pero lo más importante de Petty era que aportó a su rock un cariz diferente, ese rollo tan sofisticado (¿un poco new wave?) al comienzo de su carrera, esa economía lírica tan certera, siendo capaz de decir en dos párrafos lo que otros dicen en diez, siempre de forma sencilla y humana, rechazando la poesía (oh my god!) para que los mundanos le entendieran más rápidamente que a otros. Sí, Tom Petty era el más listo y el más rápido. Gracias por todo, tío. Y gracias por An american treasure.

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