Primavera Sound

Primavera Sound 2026 (varios emplazamientos) Barcelona

Primavera Sound 2026 ha tenido como principal infortunio las condiciones meteorológicas que hicieron que se cancelara parte de la programación del jueves. Durante unas horas decenas de miles de personas vagábamos sin rumbo intentando resguardarnos de la inclemente y abundante lluvia, tratando de adivinar qué actuaciones se llevarían a cabo y cuáles serían suspendidas.

Entre las cancelaciones, destacar el concierto que Massive Attack, sospechosos habituales en esto de cancelar concierto, tenía previsto ofrecer a las 22:00, pospuesto a las 00:30 y finalmente cancelado. La mayoría de la programación pudo llevarse a término pero para cuando se reanudó la actividad musical la mayoría del público había abandonado como pudo un recinto que no resistió el embate de la lluvia y el viento.

Llamativo y sorprendente resultó que la explanada donde se sitúa la oferta gastronómica, la superficie cubierta más grande del recinto, realmente no cobijara de la lluvia: las filtraciones a través de su estructura hacían que en su interior la lluvia nos mojara casi con la misma intensidad que si estuviéramos a la intemperie. Por supuesto, actividades como hacerse con algo de comida, bebida o acudir al baño se convirtieron en hitos solo al alcance de los más pacientes, con todo el festival concentrado en la mitad de su extensión. La escapada tampoco fue fácil, con una riada de abandonos simultáneos que la movilidad programada no pudo absorber.

Ante el agotamiento mental de una espera eterna bajo la lluvia mucho optamos por caminar hasta el centro de Barcelona, con una estampa que bien podría ser el Camino de Santiago de la música independiente. En resumen, una liada de tal calibre que, aunque la mayoría de la programación sí que pudo desplegarse una vez que la lluvia amainó un poco, la organización decidió devolver el importe de las entradas de jueves en un gesto que les honra y que ilustra el impacto que el episodio de la tormenta tuvo en el PS26.

Dejando de lado este infortunio, las jornadas maratonianas de música han permitido ver conciertos de nuevas promesas elevadas a los altares de público y crítica como Geese u Oklou, pasando por leyendas como The Cure y Slowdive, así como bastante presencia de grupos y solistas españoles que tienen en este festival una plataforma casi unívoca para dar a conocer su sonido.

La vigesimocuarta edición del Primavera Sound ha concluido con un éxito rotundo: alrededor de 287.000 asistentes si contamos los conciertos que se han ido ofreciendo en salas paralelamente.

Primavera Sound 2026 en 21 conciertos

(en alfabético)

Aiko el grupo

Antes de que llegara la tormenta, Aiko el grupo abrieron el escenario Estrella Damn con una enérgica actuación que para el grupo se antoja poco menos que histórica. A su favor jugaron dos bazas importantes teniendo en cuenta que actuaban a primera hora de la tarde: por un lado las nubes que luego fueron lluvia nos permitieron disfrutar del concierto de un modo mucho menos hostil que lo acostumbrado y además el llenazo de Cameron Winter en el Auditori hizo que mucha gente se quedara sin plan a esa hora, lo que se tradujo en una asistencia muy por encima de lo esperado, algo que la propia banda celebró desde el escenario.

Teresa, Bárbara y Lara derrocharon carisma, energía y ganas de pasarlo bien y contagiaron al respetable con los hits de Me están apuntando con un arma (2023), de momento último disco, aunque a punto de tener continuación: interpretaron “Modo sigilo”, single recién editado que saldrá en su nuevo álbum.

Edu Cornejo

Baxter Dury

¡Madre mía con Baxter Dury! Ese era el titular que repetía mucha gente a la salida de su show en el escenario Revolut y es que, aunque las crónicas de su última gira por España ya hablaban de un intérprete desatado hasta este punto de exageración que roza la autoparodia, el nivel de intensidad e histrionismo desplegado en Barcelona fue algo digno de ver. El público, seguramente impactado por su velocidad de salida -arrancó como un auténtico ciclón-, tardó algunos temas en conectar con el británico pero ¿quien puede resistirse ante la insistente incitación de un frontman con tal despliegue de energía? Empapando su elegante camisa amarilla desde el primer minuto, el derroche de Dury y la enérgica interpretación de su banda se llevaron por delante buena parte del sugestivo diseño de producción de algunas de sus canciones, pero a cambio insuflaron nervio a un repertorio ya de por sí apto para el disfrute masivo y el baile.

Con un setlist muy centrado en Albarone (2025), su estupendo último álbum, también hubo cabida para temas de todas sus épocas. “I´m not your dog” y “Pleasure” sobresalieron especialmente entre un repertorio que no dio tregua en ningún momento y que alcanzó su culmen cuando enlazó “Miami”, “Cocaine man” y “Albarone”, tres de sus mejores temas que condensan perfectamente todo lo que Dury tiene que ofrecernos. El cierre, eso sí, lo dejó para el hedonismo de “Baxter (these are my friends)”, colaboración que firma con Fred Again.. y que sirvió de sudoroso colofón a un concierto que si uno se descuida le pasa por encima. 

Edu Cornejo

Bestia Bebé

Hace tiempo que los argentinos Bestia Bebé dejaron de ser el secreto mejor guardado del indie latinoamericano para consolidarse como una realidad incuestionable dentro de la escena argentina y por ende de la música de guitarras hecha en castellano. Enmarcado en una gira española de once fechas, su concierto a primera hora de la tarde en un concurrido escenario Occident volvió a demostrar la infalibilidad sobre las tablas del cuarteto de Boedo. Liderados por el carisma tranquilo de Tom Quintans (voz y guitarra), presentaron por primera vez en la ciudad condal “Yendo rápido a ningún lugar”, editado hace apenas un par de semanas por el propio sello del festival, y que copó casi la mitad del repertorio.

Comenzaron con “Gustavo Costas”, su rocoso y garagero último single, tras la cual “Omar” y “El rock and roll pasó de moda” se metieron ya en el bolsillo a un público deseoso de celebrar su contagioso cancionero. “Sabés”, con un potentísimo puente instrumental, “Lo quiero mucho a ese muchacho” funcionando como el himno que es y “Si me voy no significa que te quiera menos” en la que les acompañó Diego Ibáñez de Carolina Durante fueron los momentos más destacados del recital antes de que la mancuniana “El atrevido” y la maravillosa intensidad de “El descontrol” cerraran una actuación tan breve como acertada.  

Edu Cornejo

Beverly Glenn-Copeland & Elizabeth Copeland

Si la emoción se midiera estoy seguro que esta pareja rompió todos los parámetros. Beverly Glenn, un artista que fue redescubierto gracias a diggers y sellos que recuperan a artistas que siempre han funcionado desde los márgenes, es un señor que padeció la represión en su Canadá natal por querer ser un hombre, a pesar de que había nacido mujer. Incluso su familia la llevó a terapias de electroshock para que esa disforia de género que padecía se eliminará de su cuerpo y de su mente.

Ella escapó y se mudó a California, y desde ahí empezó a componer maravillosas canciones en las que la naturaleza y las bondades del ser humano son parte de sus letras. No, esto no es jipismo trasnochado. En su repertorio junto el acompañamiento de su mujer Elizabeth Copeland a la voz, el piano y breves notas de trompeta se creó una comunión absoluta de una belleza que parecía que no era de este mundo. Nos hicieron tararear, cantar sin miedo por la belleza de este mundo, por los derechos a amarse sin pedir perdón. La pareja cantaba, danzaba, se miraban con complicidad, y a un servidor, le hizo llorar de emoción. O cómo redimensionar y darle validez a gestos sencillos pero de una poética desbordante.

Luis Moner

Buscabulla

El dúo formado por los portorriqueños Raquel Berrios y Luis Alfredo del Valle llevan más de diez años de carrera, pero este era el primer pase que ofrecían en el festival. Más que merecido reconocimiento a una banda que reivindica los ritmos latinos a través de ritmos synthpop del todo adictivos. Una Raquel entusiasta mantuvo a la audiencia bien atento a sus bailes, y las canciones sonaron pegadizas como en el caso de “Mi Marido”, “Te Fuiste”, y la excelente “Se Amaba Así”. Brisas caribeñas y sonidos sinteticos ideales para bailar al lado del mar. Una gosadera.

Luis Moner

The Cure

Hay canciones que no envejecen. Como “Lovesong”, que Robert Smith compuso para Mary Poole como regalo de boda cuando se casaron en 1988. Casi cuatro décadas después este viernes la volvió a cantar con la misma pasión que el primer día ante una audiencia que la coreaba entregada en uno de los momentos más emotivos de la actuación de The Cure.

Su oscuridad no se ha desgastado ni un ápice con el paso del tiempo, sino que reluce con especial fulgor en tiempos de ‘singles’ prefabricados de obsolescencia programada. No llegó a las tres horas de la edición de 2012, que siguen siendo el récord del festival, pero los ojos del icono gótico que niega serlo brillaban de emoción al final de dos horas y media de concierto. Era su primera actuación desde noviembre de 2024 y, a sus 67 años, demostró que su voz y energía siguen intactas.

Tras algunas píldoras de Songs of a lost world (2024), su último y soberbio disco del que sonó su canción de apertura y la de cierre, y alguna rareza como “2 Late”, cara-b del single “Lovesong” que no interpretaban en directo desde 2019, remató con media hora de ‘bises’ entre los que no faltaron sus grandes éxitos: “Friday I’m in Love”, “Close to Me”, “Why Can’t I Be You?” y “Boys Don’t Cry”, interpretados con una honestidad más propia de una banda que comienza que de una que se encuentra en el tramo final de su carrera.

En un mundo en el que Morrissey, su enemigo íntimo, juega con sus fans a la ruleta rusa de las cancelaciones y donde otras leyendas dilapidan su prestigio racaneando su talento, la generosidad y respeto de Robert son tan proverbiales como su pelo de científico loco y su pintalabios corrido.

Roger Pascual

Einstürzende Neubauten

La cuarta vez que tocaban en un Primavera Sound las huestes de Blixa Bargeld. Lleno a rebosar, e incluso tuvieron que abrir el patio de butacas de la parte superior. Lo maravilloso fue comprobar el estado tan estupendo en el que se encuentra la banda, que en 2024 editaron el fantástico Rampen (APM: Alien Pop Music), consolidando una propuesta de ruido y vanguardia que los hace únicos.

Ataviado con traje, Blixa se mostró simpático y comunicativo con su fandom, y en poco más de una hora pudimos deleitarnos con una clase magistral de cómo hacer arte con el ruido y el silencio.

Arrancaron un set maestro con «Ten Grand Goldie», del albúm Alles is Allem, para después recrear hits cacharreros como «Möbliertes Lied», «Die Befindlichkeit des Landes», y una enorme «Ein leichtes leises Säuseln». Los Neubauten juegan con las texturas y armonías, forjan un entramado rítmico que hibrida la pulsión industrial con el crooner de estilo imperio. Tubos metálicos y hasta un carrito de la compra les sirve para modular percusiones aceradas y turbadoras.

Luis Moner

Ethel Cain
No exagero cuando digo que cualquiera que preste atención a Willoughby Tucker, I’ll Always Love You (2025), último álbum de Ethel Cain, caería rendido de inmediato a sus pies. Solo hay dos alternativas: o no la conoces o la amas. Su propuesta musical te atrapa de esa manera tan íntima y profunda que solo algunos artistas (y no digo músicos: artistas en general) logran hacerlo. Si bien este último álbum puede considerarse la destilación total de su estilo y propuesta, los logros de Preacher´s daughter (2022) no le van a la zaga y entre ambos discos navegó el repertorio de un concierto difícil de olvidar, una actuación cuyas heridas no parece que vayan a cicatrizar fácilmente.

Desde un escenario cubierto casi en su totalidad por ese tipo de vegetación que uno imagina en un cuento infantil de misterio, desplegó toda su teatralidad, jugando con el folk oscuro y bordeando la intensidad post-rock por momentos, con multitud de texturas y matices que, a pesar del mal contexto que supone el escenario grande de un festival para su propuesta, cautivó a los presentes que se arriesgaron a penetrar en su sufrido mundo. Abrió con “American teenager”, su canción más famosa y celebrada para a continuación interpretar la hipnótica “Nettles”, donde mostró esa dualidad que marcó el devenir del resto del concierto, con canciones narradas desde la angustia existencial más sincera pero coreadas por un público que más que fiel es devoto. Contenida o desatada, siempre intensa y metida en su papel de sacerdotisa de la oscuridad interior, Ethel Cain llenó el escenario por completo con su delicada e inquietante presencia a lo largo de diez temas que supieron a poco.

Edu Cornejo

Geese

Y entonces llegaron Geese, sin duda uno de los platos fuertes del cartel de este año del Primavera, que hacían su debut en España con las expectativas por las nubes. Autores del magnético Getting killed (2025) -elegido disco internacional del año 2025 por la redacción de MZK-, cuya onda expansiva aún no ha dejado de crecer, los de Brooklyn han dado un salto de gigante en su carrera y los mejores momentos de su épico set fueron en su mayoría de este álbum. En cualquier caso, es difícil explicar en términos normales el concierto de Geese porque fue una experiencia que trascendió, para bien y para mal, lo musical. Tras un arranque dubitativo con “Husbands” la banda se dejó llevar por unos terrenos psicodélicos que no siempre terminaron de funcionar, aunque cuando lo hicieron resultaron memorables, como ese fragmento de “Interstellar overdrive” que se calzaron en “2122”.

Cuando iban centrando el tiro y cogiendo velocidad comenzó la lluvia y el escenario cambió por completo. Seguir el concierto con esas rachas de viento y lluvia se convertía en misión imposible y en el escenario, Cameron Winter y los suyos se empapaban como los de abajo y se dejaban la piel interpretando esas joyas de rock deconstruido en mil direcciones que pueblan su discografía. En un derroche de implicación que no siempre fue acompañado de una ejecución técnicamente perfecta -quien conoce el sonido de Geese sabrá de lo que hablo- el resultado fue una experiencia épica, a ratos catárquica -“Au pays du Cocaine”, ”Taxes” y “Trinidad” fueron un cierre imbatible-, que ninguno de los que estuvimos allí olvidaremos; y me atrevería a decir que la banda tampoco. ¿Si el concierto fue bueno o malo? A quién le importa.

Edu Cornejo

Grace Ives

Lo de Grace Ives no es nuevo pero lo hace muy bien. Un pop de alcoba que ahora se ha convertido en pasto de grandilocuentes alabanzas aunque su último disco, Girlfriend, haya perdido el gancho de espontaneidad que tenía sus anteriores dos trabajos. En este pase sonaron canciones nuevas como “Avalanche”, “Fire 2” o “My Mans” en una mezcla entre pop sintetizado, Stevie Nicks, y una intención descarada por no perder esa esencia de sus inicios por lo weird, de esa muchacha con traumas que componía en su habitación a deshoras.

Un buen concierto en donde tocó grandes temas de su anteriores discos como “MIrror” o una excelente toma de “Shelly”.

Luis Moner

Jade

El pase de Jade fue como una explosión de colorido. En los visuales pudimos ver imágenes de ella, planetas en forma de corazón y karaoke incluido. Con un chándal de franela king size, esta mujer que salió de la franquicia de “The X Factor” tiene una voz espléndida, y recuperando algunos temas de su antigua banda Little Mix, nos hizo vibrar con hits incontestables como “Wasabi” o “Shout Out to My Ex”.

Su debut en solitario titulado That’s Showbiz Baby! es ideal para bailar al ritmo de sonidos que recduerdan a las Spice Girls, Kylie Minogue oLady Gaga. Ella acabó el concierto más feliz que una perdiz, y nosotros con ganas de más.

Luis Moner

mark William Lewis

En su estreno por tierras españolas, el británico mark William Lewis demostró una capacidad innata para dotar a sus canciones de un preciso poso de lirismo que basculan entre la ingravidez y el repunte electrónico con algunas dosis de lisergia. Con dos álbumes de gran calado emocional a sus espaldas, la banda en formato clásico, apoyó a William Lewis en sus graves recitados que acompañaba con su armónica y una sección de pedales que, en algún momento, y si cerrabas los ojos, invitaba a pensar en una mezcla entre My Bloody Valentine y Talk Talk. Canciones estupendas como Coming, Enough, “The Heat” o “Socializing” dieron buena cuenta de la línea argumental de un artista inmenso.

Luis Moner

Mourn

Con Mourn tengo una sensación extraña cada vez que las veo en directo. ¿Por qué no son más famosas estas chicas? ¿Por qué en un panorama musical plagado de mediocridades y postureos no destaca una propuesta tan sólida y fundamentada musicalmente como la suya? Algo falla cuando una banda como la catalana es programada en escenarios pequeños en horas difícilmente asumibles pero la realidad es que ahí siguen enseñando los dientes y avanzando en su carrera con cada paso que dan. El jueves en horario de tarde desplegaron su característica intensidad en el Aperol island of joy ante unos pocos afortunados.

La propuesta de las catalanas no deja de crecer y de ampliar miras y el repertorio que son capaces de desplegar en 2026 está a la altura de muy pocos grupos de su generación intercambiando las canciones en castellano de Letra ligada (2025), su estupendo último álbum, con el inglés de casi todo el resto de su cancionero sonaron contundentes y engrasadas. Un directo en permanente estado de gracia que se pasó en un suspiro y espero que haya despertado nuevas vocaciones entre gente que no las conociera. Sin duda lo merecen.

Edu Cornejo

My Bloody Valentine

A primera hora de la tarde del sábado se desvelaba el misterio y la organización hacía público que el concierto sorpresa programado este año correría a cargo de Olivia Rodrigo, una artista cuya popularidad y transcendencia no dejan de crecer, una estrella en toda regla que se solapaba completamente con el concierto de My Bloody Valentine. Esta circunstancia afectó muy positivamente a la presentación de My Bloody Valentine en el escenario Estrella Damm. De golpe y porrazo medio festival despejó la zona y pudimos seguir el concierto de Kevin Shields y los suyos con una comodidad inusual para un cabeza de cartel de su categoría, así como un filtrado de público que dejó a MBV ante su parroquia más fiel y respetuosa.

Porque cada visita de My Bloody Valentine a nuestros escenarios es considerado un acontecimiento por derecho propio. Casi tan poco prolíficos en su desempeño en directo como en sus referencias de estudio -recordemos que después de Loveless (1991) solo han editado m b v (2013) en una discografía que cuenta con solo tres álbumes y un puñado de EPs.-, esta única visita territorio español me hacía recordar con nostalgia y miedo su primera visita al festival en 2009. En aquella ocasión actuaron por partida doble (Auditori y escenario exterior) y mis tímpanos aun me piden explicaciones cuando recuerdo aquellos conciertos, especialmente el del Auditori: la tormenta eléctrica que despacharon Kevin Shields y los suyos es de las que no se olvidan fácilmente. Por eso tenía curiosidad por escuchar y sentir el desempeño actual de la formación británica 17 años después de aquella sacudida. Y la conclusión es que el tiempo pasa todos, incluidos los reyes del ruido.

No fue un mal concierto, ni mucho menos, pero la intensidad que se le presupone al cuarteto de Kevin Shields en esta ocasión quedó un tanto diluida, lastrada por un volumen que no estuvo lo alto que debería estar para cumplir con su propia leyenda. A su favor, el sonido gozó de una definición nítida y matizada, aunque fuera a costa de sacrificar potencia y la escenografía sumergiendo a la banda en su clásico rosa “loveless” insinuaba más que mostraba a un Kevin Shields que no ha perdido ese aura de misterio que le envuelve desde siempre. Arrancaron con “I only said”, una de las piezas más reconocibles de Loveless (1991), su gran obra maestra y título por el que pasarán a la historia, del que interpretaron hasta cinco temas, entre otras una “Only shallow” que fue el climax del concierto en su parte central al enlazarla con la también mítica ”To here knows when”.

Después de explorar los límites de las múltiples vertientes de su abrasador sonido con una selección que representó muy bien su trayectoria (sonaron “You never should”, “New you” o “Thorn”, por citar algunas menos obvias) y tras superar algún pequeño valle, -“Wonder 2” no termina de encajar en la parte final- cerraron con la furiosa “Feed me with tour Kiss” y una versión ruidosa pero contenida de “You made me realise”, a la que esta vez no le aplicaron el tratamiento de choque con el que muchas veces han retado al sentido común al final de sus conciertos. Un concierto sólido, profundo y vigente cuya única pega es no colmar las altas expectativas que por su excelso pasado muchos  tenemos puestas en ellos.

Edu Cornejo

Olivia Rodrigo

El fenómeno de fans es apasionante porque nunca acabas de saber cómo un producto tan insulso como es Olivia Rodrigo acaba conectando con tanta gente. Su música en disco tiene más matices que en directo, aunque tampoco sea para tirar cohetes. En cambio, su pase casi por sorpresa en el festival es pura simpleza y artificio, en aras de apañar sus carencias con riffs de guitarra inflamados, estribillos que se vienen arriba al minuto de canción, y algún que otro movimiento sensual.

Esa música que no estorba porque no acaba de calar en ningún momento; música de armonías simples y letras de cuitas sentimentales que sirven de espejo para una generación selfie. Lo más bonito del set fue comprobar que su colaboración con Robert Smith de los The Cure en el tema “What’s Wrong With Me”, es una bonita canción pop que capaz de unir a generaciones tan dispares.

Luis Moner

Oklou

Es fascinante como el público abarrotó el escenario Cupra pese al viento y la lluvia, aunque la mayoría de gente estaba embotellada en la parte central del Parc del Fòrum intentando ponerse a buen recaudo. La francesa instalada en Londres editó el año pasado un disco sensacional, choke enough, que supo, y de qué manera defender en público pese a las adversidades.

Las texturas orgánicas y sintéticas heredadas de la PC Music se conjugaron a la perfección en un derroche de imaginación sonora con idas al sonido acelerado a lo Hanna Diamond pasando por el eurodance y ramalazos techno machacón.

Luis Moner

Ralphie Choo

La conexión de Ralphie Choo con sus fieles seguidores es realmente excitante. Choo domina las tablas, y en sus contoneos se deja entrever a un artista en constante evolución. Su mezcla de estilos – latinos, rafagas de emo, trap, pop juguetón- ya la conocíamos tras su gran debut con SUPERNOVA, y su set en el Primavera no defraudó.

Sus amigos del colectivo Rusia-IDK estuvieron para apoyarlo, como en el caso de mori que entró en escena para interpretar con nuestro artista la bonita “WCID?”, o rusowsky para dar la réplica en ese himno generacional que es “Baby Romeo”. Un estallido de frescura veraniega.

Luis Moner

Rusowsky

Rusowsky llenó por completo la explanada del escenario Cupra, y no era para menos. El  vallisoletano afincado en Madrid es una de las figuras más destacadas de la música que se hace por estas tierras, una de las mentes inquietas del colectivo Rusia-IDK. Su tema “So, So” causó furor en las redes sociales, y en plena pandemia seguiría cacharreando en su habitación e invitando a sus amigos a unirse con bases, loops y samplers para ir dando forma a un ideario sonoro que se define por su indefinición. Si una de las cosas que otorgan un punto de distinción a toda esta pandilla de amigos es que quieren hacer música en la que pasen muchas cosas, que múltiples inputs puedan generar en el oyente la necesidad de volver a engancharse a este u otro tema. No pretenden crear ningún nicho de mercado prefabricado, y a lo que aspiran es a divertirse jugando con las influencias que han ido interiorizando desde que eran niños.

Scroll music en tiempos de aceleración máxima. Con pelucas y a lo loco, tocaron desde “ALTAGAMA”, Johnny Glamour, pasando por “Malibú”, y una “Gata” con algún que otro problema técnico. Lo dicho, un superclase.

Luis Moner

Smerz

Smerz, un dúo formado por Catharina Stoltenberg y Henriette Motzfeldt  sorprendían con su segundo disco titulado Big City Life que ha editado la interesante escudería Escho y que viene a refrendar las bondades (que eran muchas) de su anterior trabajo Believer (2021), aunque en el lapso de tiempo entre un largo y otro han podido sacar un epé y un disco en colaboración con el coro de voces GAEA que invitaban a disfrutar de una combinación entre música electrónica y neoclasicismo.

En alguna entrevista he podido leer que las Smerz comenzaron a componer aplicando su background hacia la pista de baile – la escena de clubs de Copenhague, lugar donde se mudaron para estudiar, las puso en contacto con la experimentación y el baile-, pero ahora abogan por un estilo más centrado en un pop de linaje más heterogéneo, creando así una música en la que abundan las tonalidades nocturnas y de sedimento minimalista. En su actuación en el escenario Port presentaron las canciones de su último epé Easy, como “Somewhere” o “Spring Summer”, aunque lo más destacado del setlist fueron las canciones del excelente Big City Life editado el año pasado. Con una base de electrónica y teclados envolventes, tocaron grandes temas incluídos como “But i Do”, Roll The Dice, o “You Got Time And I Got Time” con influencias de Laurie Anderson. Gran concierto que despertó mucha expectación.

Luis Moner

Water from your eyes

El dúo de Chicago formado por Nate Amos y Rachel Brown -con formación ampliada a cuarteto en directo- llegaban al Fórum con la intención de refrendar en directo las bondades de It’s a Beautiful Place (2025), disco del que se habló mucho y bien la temporada pasada y que ya habían presentando en salas de pequeño formato el pasado mes de diciembre. Una propuesta tan arty y por momentos inclasificable como la suya es difícil de plasmar en directo, pero a pesar de un comienzo dubitativo salieron victoriosos del envite en cuanto fueron engrasando la máquina. Arrancaron con “Born 2”, uno de los hitos de su último álbum, en una versión un tanto deslavazada que dio paso a un segmento centrado en Everyone’s Crushed (2023), su notable álbum anterior, con mención especial para esa locura llamada “Barley” que nos dejó con la cabeza del revés. ¿Era esto lo que prometían en su día Animal Collective? Seguramente sí.

Así, entre los comentarios de una locuaz Rachel Brown que no dudó en apoyar al pueblo palestino y mandar al carajo a EE.UU., y las subidas y bajadas de su disonante propuesta transcurrió un festín psicodélico que a la vista de su poder de convocatoria merecía un escenario más grande que el Port. Para casi cerrar dejaron lo mejor: ese aquelarre de baile que es “Playing Classics”, cuyo ritmo impredecible te va atrapando y elevando hasta dejarte absorto en su laberinto de cadencias enfermizas, una canción que sin pretenderlo es ya un clásico moderno.

Edu Cornejo

The xx

Ocho años después de su última visita a España, la vuelta de The xx a nuestros escenarios con actuación exclusiva en el Primavera Sound que congregaba en el escenario Revolut una de las mayores concentraciones de público de esta edición. Da igual que su propuesta no encaje -a priori- en el escenario principal de un evento tan masivo como este: sus canciones, especialmente las de su homónimo primer álbum de 2009, aguantan el paso del tiempo y el peso del escenario y no desentonan en ninguna circunstancia. Sin novedad discográfica que acompañe este esperado retorno en directo, el trío británico jugó muy bien sus cartas proponiendo un viaje a lo mollar del mencionado disco de debut, picoteando también entre lo mejor de sus otros dos álbumes y, he aquí el principal acierto y sorpresa para muchos, una brillante selección de los discos en solitario de sus tres miembros -con especial peso para Jamie xx– en el tramo central del concierto. Viendo su desempeño actual y la forma en que encaran el concierto me acuerdo la primera vez que asistí a un concierto de los británicos presentando su debut en el propio PS de 2010.

Lo que entonces era un espectáculo frágil, lleno de dudas y timidez no muy bien gestionada, ha tornado década y media después en un espectáculo redondo, con una acertada escenografía de contrastes basado en la monocromía y un trío pleno de confianza que sabe lo que tiene entre manos jugando con el repertorio como el grupo veterano que ya es. Arrancaron a lo grande con “Crystalised”, “Say something loving“ y “Islands” y ya con el público entregado Romy y compañía manejaron a su antojo el ritmo de la actuación, tan pronto silenciando la gigantesca explanada del Fórum -“Angels” estremeció- como poniéndola patas arriba con los tratamientos que Jamie XX aplica a algunos segmentos –“On hold” sonó retorcida y por partida doble-. Mención especial para la genialidad que supone cerrar un concierto con la “Intro” instrumental de su debut y que todo cobre sentido: terminaron donde empezaron y entre medias nos hicieron bailar, llorar, sentir y disfrutar como nunca; un triunfo rotundo de una banda a la que merece la pena esperar lo que haga falta.

Edu Cornejo

Fotos Primavera Sound: Eric Pamies, Clara Orozco, Sergio Albert, Sharon López, Christian Bertrand

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