Los grandes capos de la darkwave ochentera siguen despertando interés y llenando salas gracias a estos tiempos de continuo revivalismo. La nostalgia imperante y el post-punk 3.0 ha traído consigo multitud de nuevas propuestas que navegan en las mismas aguas, algo propicio para que los tótems del movimiento salgan a faenar en ellas acompañados de unas canciones que aguantan con solvencia comparadas a las de sus émulos actuales. Ahí tienen a The Church, Echo & The Bunnymen, The Psychedelic Furs, The Sisters Of Mercy (ejem) o The Mission, quienes con más o menos fortuna siguen rescatando sus clásicos cada poco tiempo.
Los de Wayne Hussey volvían tras tres años de aplazamientos por la pandemia y lo hacían con tres cuartas partes de su formación original. Su rock épico y oscuro, y su solvente directo es de los que aguantan el paso del tiempo, por mucho que el repertorio no esconda demasiadas sorpresas. Este Deja vù Tour ofrece lo que se espera de él, una sucesión de incontestables que nos hace reencontrarnos de nuevo con las sensaciones que siempre han provocado sus canciones más populares.
Abrían los barceloneses Sigmund Wilder, quienes por fin traían a la capital su interesante Desorden (2021), álbum que vino complementado por un EP de cuatro temas mezclados por productores de renombre como Tim Palmer, Steve Lyon, Sean Beavan y Paul Corkett. Ambientes densos, guitarras cristalinas un bajo omnipresente y reconocibles influencias que engalanaron temas como la etérea «Ángeles», «14 segundos», «Fiction Channel» o la interesante «Sin ti fui invierno», a las que sumaron un par de cortes de su debut en inglés The Art Of Self Boyscott (2017). Una buena elección para acompañar a los de Leeds que fue recibida con interés, y dejó todo encarrilado para disfrutar de una noche que por desgracia, no fue la esperada.
El concierto de The Mission ya empezó torcido. El sonido de la Sala Mon es notablemente mejorable. Costaba escuchar las primeras notas de una «Beyond The Pale» casi indistinguible, con una batería en primer plano, unas guitarras ahogadas y una voz enterrada en una bola de ruido que más o menos pudo seguirse gracias a los coros del público. Tras ella, el viaje al pasado de «And The Dance Goes On» y un Hussey molesto con la mesa, preguntando a las primeras filas si éramos capaces de escuchar su voz. Siguieron «Evangeline», pieza de principios de siglo con un comienzo casi calcado al de “First And Last And Always” de The Sisters Of Mercy, (recordemos que Hussey y el bajista Craig Adams acompañaban a Andrew Eldricht en sus primeros años) y “Met-Amor-Phosis”, uno de sus últimos sencillos.

Nueva parada, Hussey y Adams se quejan de la potencia de un aire acondicionado que despeinaba a los que aún tienen pelo y pedían una temperatura apropiada para el concierto: «queremos sudar». Nueva vuelta a sus comienzos con «Garden of Delight» y «Stay With Me» y nuevas quejas de la gente por el sonido y ahora también, por el calor. El show parecía remontar con el pop de la saltarina «Like a Child Again», los aires psicodélicos de «Never Again», el momento éxtasis que provocó su exitosa «Butterfly On A Wheel» y la poderosa «Wasteland», tras la cual el vocalista abandonaba abruptamente el escenario. Caras de incredulidad y minutos incómodos para la banda que al rato empezó a improvisar sin Hussey sobre las tablas, volviendo incluso a interpretar «Evangeline» con Adams a la voz… hasta que llamados por los técnicos se dirigieron a los camerinos.
Había pasado apenas una hora de concierto. Quince minutos después el vocalista regresaba para iniciar en solitario una apagada «Tower of Strength» a la que se irían incorporando poco a poco el resto del grupo, con la que finalizaron la actuación. No sonaron «Deliverance», «Naked and Savage», «Belief» o «Crystal Ocean», previstas en un setlist que veríamos después. Horas más tarde Hussey se disculpaba en las redes sociales con sus fans madrileños por haber acortado el concierto por problemas de salud, y se lamentaba de dejar ese mal sabor de boca en la capital en la que previsiblemente sea la última gira de The Mission por Europa. Seguro que no es así.
Fotos The Mission: Óscar Carreño





















